Poesia Noventas

Noventas y ceros

Viñas del olvido

Aun cuando
entre olvidos se alza
la sombra cierta del sueño
Aun cuando
el recuerdo semeja
un espejo en el océano

Golpe y otro golpe
Garfio, cadena y cuerda
A cada paso que la mano asegure
la perfecta unión de causas y azares

Porque el sonido de la luz
en sociedades auditivas sólo es ídolo
En el imperio de la imagen
no existen los esclavos

Aun cuando todo
el nombre final
es la carcajada de la muerte

Ventanas al viento

Una continua fuga
La ceguera veloz
No lo absurdo: lo transparente
la silueta de la noche
Ese secreto confiado a la nube
lo mismo que lluvia de tumbas
algo abierto un estado de alcoholes
el ingrávido parto de la virgen infiel
Una furia coronada de relámpagos
o el vuelo por dentro la tierra
la táctica sensual del escape
el brazo dividido en placeres y terrores
la tradición sensorial del fin
el aura fatal del engaño
Una compaginación de instantes
la umbilical sordera del individuo
esa continua rebelión del humo
indirecta, razón de ángeles
motor del misterio este momento
vértice y eclipse de otros momentos

Una de estrellas

El coro triste
de las bellas razones
sometido al canto alegre
de los sucios intereses
Acuario de dudas
insolencia verbal de un perdido
acuario seco: profecías
que arraigaron en el sexo
Calendarios de pavor
números unidos en un infinito imperfecto
La creación de insectarios para regocijo para placer
en el miedo de los que mueren para decidir futuros:
lotería y batanes
sociedad anónima
juntos como jugueras
el mundo arde
pero el espíritu santo del frío
¡Júntense Estrellas¡

Aproximación a la palabra

Guante
que cuando la tela y la vena
Imperfección de arenas
en el secreto viento de las formas
Y en la manera de crepuscular el mañana
raíces feroces, suelos inermes
La agonía sensual de la acción
da una idea vecina a la estadística de un arbitrio
Por bambalinas, un golpe en la nuca
la mezcla de arena y agua salada
proximidades, reuniones
atropello de dilemas, sangre clara
La sencilla traición al verbo
La palabra sin objetos
en la selva abierta al número
Con rodeos explicando
la costumbre cultural de amar nombres
Innominados de siempre
abren una perspectiva a la palabra

Azoteas de frío

Un amarillo
dolor cruza la soledad silenciosa
aquí entre la perforación vertical del sol
y ese intento de alegría que sostiene las paredes
Cuelga de los vidrios
un intento de integración
pedazo de buque piernas abiertas
Y muy de abajo
cerca de la zona donde el misterio
podría vestir de novio a un fantasma
desde ahí un cordón umbilical
enlaza dos sonrisas
la que muestra su dolor
la ahora bebe vino
Pasa un solsticio vestido de brujo
cuando un milagro de mar
De hecho una humedad forzosa
ha empujado a un hombre ciego para abajo
Y un fuego dorado
en ese sitio silencioso de la muerte

En la noche

Cine y subway
como jardín lluvioso de luces
Va un circo de miradas al suelo
Una última mirada frente al sueño
la metáfora vidriosa de la muerte
empaña al individuo
señalado por las artes de la luna
Mujeres enardecen el fuego
Brazos misteriosos del frío
salen de un oscuro bostezo
La mujer en seda negra
invita al muchacho en azul
a un apareo de intimidades insatisfechas
Cómo corren las pupilas del deseo
por la cinturas de las mariposas nocturnas
como fermentaciones de antiguos venenos
llegadas ahora como salivas de uva
como sargazos morenos de una rubia célibe
La solemne insolencia
que condena la somnolencia del día

En la niebla

Un racimo
inscrito en el viento de la piel
El cuento de la princesa y el traidor
cuando el trastorno del tiempo
y la historia del beso gélido
Secretos exhalados por la nieve
la lejana dirección del hielo
la condición precisa de ser palabra
un abrigo que presume el invierno
Insectario de ataúdes infantiles
Se abre la soledad
en el misterio de las multitudes
Y una orgía de estupefacientes blancos
Y un delirio
Un abrazo sincero a la noche
confirma el pago adelantado
del cual la niebla se supone símbolo
debido darse a lo otro que sitúa
Cuando sucede este fenómeno incierto
sucede otra Novena Sinfonía

En la tarde

Ese telegrama
urdido con el tren expreso al crepúsculo
El poeta se puso el sombrero
abrió el paraguas y dijo buenas tardes
La zona terrible del cambio
cuando muere un etcétera
cuando comienza
La tarde es un símbolo
una mala invitación a tomar onces
Se ha muerto un hijo
entonces la lágrima de la pobre viuda
como que llora jirones de sol
Pues el protagonista es el sol
este guerrero que da sentido
abre el puente cercena lo contrario
Pirámide sensual del odio
inclinación a destruir el fin
sonido en si mismo sollozante
Tiempo de peaje. Túnel inverso
Agonía cristiana en un día

Bisagras

La rabia de un espía
abandonado por el beso
visto bajo la luz de una ventana secreta
Como que desde el sur de la pena
viene el ataúd del hastío
envuelto en las pieles de los párpados
de los niños perversos que no lloran
Así se abre una puerta
y chirrían todas las sombras del desierto
Para reunir lo que se dio al Oriente
con lo que la palma cedió al equilibrio
Y perpetuación del hilo de acero
que por el centro de la tierra
la sostiene sujeto a dos mediciones
Pues las llaves son emblema de la lluvia
y la brillante posición de las ciudades
galaxias cuasi asesinas de deseos
Sin embargo el libro debe cerrarse
para que el perfume del aceite
siga persuadiendo las oscuridades

Terciopelo negro

La piel
la cara negra del indirecto misterio
Una prostitución que parte en dos
el cubre luces de la pregunta hasta aquí
Se inicia la condensación del humo
el dorso de afuera imita el presente
y una razón envuelta en basura
surge primero viaja después
La sensualidad velozmente
llena de curvas el último límite
Fuera del útero terrestre
sólo el grito terrible permanece
y este grito coagula la sal de los planetas
para inyectar noche
al día que fabrica mitos en las minas
El beso vestido de silencio lunar
vaga como homosexual espartano
entre la lápida debida a la conciencia
y la lluvia informal de la ilimitación
Una virgen un niño una calle

Cubículo intenso

Una riña
fulgurante expansiva demencial
Aquí se han sepultado
fisiones celulares cánceres atómicos
Este sitio donde se cierra
el axioma de los contrarios
El olor de una historia acabada
el asco de un golpe La flecha
La masturbación privada
amor de multitudes
Ese giro ese engranaje
Un instante supremo de evidencia
bajo la lupa agónica de la duda

Sexo ciego
Falta pura
Duda rica
Vano completo
Idea viva
Juego abierto
Vida mía

Ultima foto

Después de hacer
el amor cuando el placer es fresco
se conoce que la lógica
es “humana demasiado humana”
Cae la cascada
y el ultimátum al prestigio
es fotografiado por un nuevo río
Como un mal orgasmo solar
re – velase la última foto
Censura sensorial
Coincidencias concatenadas
abren lo abrible para abrazarle
El océano de leche
mécese Encima una revelación
de la vanidad estremécese
Esa mujer que inflama
pertenece al territorio de la fuerza
Donde el líquido expulsado
es el hidrato de plata
que modifica la última

Urdidumbre extensa

Galope granítico
Estulticias reconocibles
sólo por una mueca azarosa
El gris dominante
simula en el edificio de autos
un impacto físico al arco iris
Y semejanza a una flor de estrellas
estalla el corazón culpable
Pero un sinnúmero de indecisiones
lo no pilar encuentra su trecho
(Y la XuXa es maléfica?)
Y no te dejes atropellar
por formas antiguas de considerar
La duda melancólica
a veces signo de golpe fiero
acompaña esa valentía absurda
La enfermedad de ser sano
Una imbricación de pubis
como agonía post – amorem

Tenues perspectivas

Púber aclimático
tendido en la tarde señuelo de palomas
La lluvia del sol
la simbología silenciosa del agua
La tarde simula la calidez de mis ojos
Y el deseo directo inflama
de posesión a los zorzales
Propiedad de gargantas azules
atenúa y humedece
esta cuasi sinfonía de neblinas
(Superficie terragoista)
Cuando sublímase
la temporada sensual del viento
crecen las formas vegetales
redúcense las sinonimias de la muerte
y el status quo de la potencia
siembra semillas
Se ve agua, pájaros, luces
Se observa un ritmo.

Racimos obsesos

Corona de fuego
sobre la sonrisa de la rosa abierta
El rasguño caliente en la alambrada
donde se confunden gargantas e intestinos
Ir cavando en los propios olores
girando alrededor del remolino
que surge del ataque de corazones ajenos
Poco a poco gotea una vena abierta
Una piedra cruje Nace un grito y una espina
Y la sangre que seduce al semen
como nieve muere Tumba de placer
La noche alza su cuello de puñal
Un puñado de historias marchitas
puede caer de una tensa ruina
desde allá amor hecho a las lisuras
Corona de espinas en la cadera
de una paloma blanca que ya no vuela
Y los ríos de pezones titilantes
corren por los libros heréticos quemados
La creación aún no ha empezado.

Saga en rincón

Clavó su señal
permaneciendo en la frontera del polvo
Y se hizo una fatal falta de cuerpos
El hombre en el patíbulo
recreó su infamia sin vacío
La araña tejió ubres de plata
sólo así las nubes permitieron el moho
Enana desnuda vagina de plata
abierta a los cuatro rincones
el astronauta afuera de la cápsula
le habló y se hizo una cúpula de leones
que hasta en los intersticios furiosos
copulan con los amantes oscuros de la luz
Persuadieron las diagonales
por esa herencia cuadrilátera
y la simetría que no existe en la fuga
bajó por su centro al geiser de la pasión
Una muñeca de trapo enclavada
en el rincón izquierdo de la desesperación
La alegría y el éxtasis asechan

Dialéctica enferma

Soledad
cuando la batalla de mirar es intensa
Se sale para volver con recuerdos
Una extraña impaciencia de cerrar
De hacerse volverían ciegos
Ebrio de putería ciérrase la llave
y el horizonte que sumerje lejanías
obvia palabras reduce símbolos de vida
Pues la destrucción nos pertenece
Muerden la calle acarician niebla
las oficinas pecadoras de obreros
Medallón millonario y sifilítico
las oportunidades se agostan
y la demanda por terreno crece
Desde una galaxia perdida
envían señales para amar territorios
El vicio de ser otoño en primavera
razona la siembra de la muerte
Cuán extensa puede ser
la obra breve de un eterno luchador

Comba incumbe

Delirio verde
diagonalmente como arco iris
caído a la distancia mínima
Zona certeza y vuelo de mosca
La sonrisa y el escalofrío de ventanas
dejan de ser Se abre un obelisco
para cardumen sarcástico de sicos
Una urdidumbre de arenas del mar
iluminadas por un concierto amarillo
ahí en “mi” ventana hacen teatro chino
Calendario azteca y lucha romana
suben caen desde abajo para
decir “me” que esta circunstancia
ha dejado de ser una flor en celo
Y un circo de floripondios crueles
La tormenta de las sedas y los ojos
Todo frente a “mi” ventana
Todo Una injuria al cráter lunar
La metamorfosis del camino pasa
por un recuerdo de realidades

Fuera del sueño

Relámpago sonoro
como ave fulminada por un reloj
el tiempo extirpa las amígdalas
saliendo ileso por un ojo purulento
La guillotina que cava el abismo
donde caen los mares tempestuosos
y las praderas donde el viento ondula el trigo
Un martillo una suerte una velocidad
Un capullo intuitivo mirando al oriente
Una historia precisa entre día y noche
La manera absurda de obtener la razón
Y se abre como amanecer
la noche mental de la frontera
La epilepsia incierta Una mujer
La fragua de ráfagas voluptuosas
Un aeroplano posándose en el ojo
superando el parpadeo
Comenzar a depositar pirámides
como anclas clavando al suelo
todo el sueño para verte a ti.

Avizora el temblor

Esta posición
derrama el río que hunde su muerte
La señal el sueño y el fuego
perfectamente anidados en la raíz del aire
juran los sentimientos una paz de razón
El amor fiel centinela de la luna
Un despojo del limbo conduce el destino
Y la manera clara de abrir lo impuro
génesis negra de los escalofríos
Ese combustible cotidiano
la panacea trágica de la ignorancia
Así van enmurallándose invisibilidades
cual pez tránsfuga en océanos de arena
Recuerdos dejados en la charca de la lluvia
Un vaso héroe tragando los ríos
En este mundo la piedra preciosa
cuando el mineral cruza las voces de la esperanza
Y el jolgorio triste de un sol impotente
ilumina como el otoño a una virgen pálida
Tal vez la armonía cuando baje el telón

Comendador Manríquez

Breve pero
no único va el río a consumar su agua
La misericordia fundamental
de a la noche otra luz
va perdonando los cataclismos de los ciegos
Breve como el ladrido de un latido
es la destrucción que impulsa a amar
El seso como coordenada eterno
Isla manufacturera donde entra el pecado
y el fin llamado mar recibe
un pez veloz llamado amor de multitudes
Pero los caminos entre estrellas
dedican las soledades a los peones del terrón
La fábula fugaz de lo incierto
repite la balanza fugaz de lo injusto
Y Manríquez adivinó lo profundo
Una oscura noche de silencios
Un murmullo testimonial del fluir
Todo el cónclave de cometas
para extraer lo propio y…

Mañana máquina

La riña del
cayó como velocidad fiera
Carrera de atletas de acero
La virgen excavó su taladro
Sonrisa ácida de un pene agrio
las piedras en las manos desafían
la saliva erótica de una estrella huérfana
Lluvia de pararrayos
Sintaxis del uranio
Fuerza o ser humano proviniendo
del centro de la Tierra
De pronto la muchedumbre armada
con sus dientes arranca ladridos
Y un egoismo disfrazado de clase
con alambres púas pisotea
la trampa racional del orden
Un instinto de caída con tutti
aplasta a un insolente superfluo
Nadie abre sus ventanas porque
vuela un buitre ojos rubí

Saxo negro

El interior violeta
de un rayo como violencia
impotente dentro una ampolleta
Fulgura irreal veloz la luz
sólo cuando la sombra se viste de música
La leche cae por un hilo de sangre
y un pájaro de una dirección
revienta el vidrio dejando un ala
Semejante al aire del subterráneo
va un pedazo de visión
Lágrima inconclusa
Siempre el frío atrapando
Dando vueltas Lombriz de acero
Sexo clavado en el corazón
viene trayendo cristalcillos
de un tren herrumbroso olvidado de rodar
Y un pez asfixiado en sus agallas
trae su saxo en su cola podrida
Pero esa mujer vistió su labio rojo
y salió a beber vómitos azules

Mano caliente

Empezó un trago
donde acabó un hastío hacia el hombre
Hambre de meter deseos
en los pozoz secos que orbitan húmedos
El tango alegre La sucia alegría
Una flecha otra flecha
el cerebro afirmado por estacas
Las cinturas muy anchas
para estos pequeños dedos
dados vueltas abrazan
la carne viva de los vampiros vçirgenes
Entonces como evidencia en el humo
abre el filo de la lluvia
la costra petrolera
de la costa que simula el gozo
Y el puño fundido en el yunque
en un cometa de hormonas célibes
incógnito sacramental de la fuerza
atraviesa y cercena lo no natural
a la nueva velocidad

Beso y espejo

Gime y razona
profunda superficie
La gaviota antes de morir
escupió a la arena
dejando una estría imborrable en el mar
Lo terrible, y el espejo
buscando su imagen
Génesis siniestro hermoso final
No importa de donde
el grito absorbe inexorable
la última luz del fondo del mar
Y el reflejo de escorpiones primordiales
como guirnaldas en un pórtico
suspendido del labio de la araña
día de lluvia en el silencio desértico
envenena el antídoto
contra la vida que se mira en la muerte
Repetición fuga encuentro
dúos únicos señales falsas
caída de interiores hacia el interior

Cerros quemados

La calva
de un cíclope recién masturbado
a hachazos trepanada
Los tizones ígneos remueven las llagas
y un vuelo de cuervos carcome su cerebro
Viento de volcanes asiáticos
con su mano pulcra asigna las cenizas
a las faldas procaces una vez ardientes
Incluso el sol se refleja en sus crestas
Animales fósiles resucitan en llamas
La tristeza abre su vulva negra
Es la leche de la nieve
en el éxtasis horripilante
de intuir el eczema de la muerte
en su propio rostro desfigurado
Crecen luego las manos del hombre
como vegetales mansos
y grasientos rebaños hidrópicos
Pero por alguna vez
se simuló noche con el fuego.

Juegos de agua

Humo torcido
atrapado en el sudor de una mano
El jugo del amor de una pistola
disparado a la saliva de un labio abierto
A la luz de la luna y al son de la gota
los gatos de abrazan para que maulle la mujer
Imposiblemente un témpano se detiene
en plena ciudad del sol
y caen llantos de los esfínteres
largamente clausurados por los ciegos
De una manera cuasi tan lógica
pero inconmensurablemente más oceánica
una púberes hermosas como el mármol
ríen con sus voces cristalinas
y hablan con sus músicas midas
Fémures femeninos untados
con el limón obsceno que la luna
ha sembrado en esas lágrimas a punto de caer

Ojos al revés

El ajedrez
multicolor luces vacías caídas
Laberintos marcados por estigmas
que cesan Laberintos perfectos
donde empieza hacia arriba
el movimiento Instantáneas
secuencias Simulacro de permanencia
Presión precisa Fulgores fugaces
sin embrago brillan y significan
Un lugar donde se crea el átomo
hoyo negro donde todo cae
Fuerza de martillos creando
vibraciones para unir lo perecedero
Concatenación sin cadenas
Misterio correntoso
Toda la búsqueda en un solo movimiento
sin inicio exterior
Ruinas y reservas en cópula
Expansión hacia la muerte

Persistencia

Repetición onírica
en la madrugada caída del resumen
Tan válida como otra cualquier validez
Qué otro escalón permite el anterior?
La tozudez incierta de insistir
Todo se trata de un derrumbe
mantener el puño en alto
llámese altitud un golpe
llámese el derrumbe
una baja disculpa de tozudez
Seguir incluído en una forma
Dar cuenta de nada a un impulso
que no vino si no se instituyó
Y mientras corre el agua
dar luces al callejón
inflingirse dádivas
persistir en una perorata imberbe
Dale que dale con el dado
pero abriendo los ojos
para dar con lo no dado.

Ruidos

Meta martillo
taladro húndese pared cede
El cincel entra y entra
y golpea y golpea el mazo
Aleteo de papel la paloma huye
el tubo redondo y hueco campanea
Sigue el cincel taladro gruñe
el martillo sigue la opresión del clavo
También la madera suena su espacio
como dando gracias al glu glu del carpintero
Y en el alfeizar una mano posa un fierro
que como mis tripas vacío suena
Rin rin llama la fábrica
metalúrgica de corazones plásticos
Responde el ulular de esos aires
que las palomas baten para
para sonrojo y muerte de una sirena estéril
El soplete sopla como señal de silencio
el martillo la voz humana
el petróleo gritón de la calle

Calle y sol

Con el trino
de un pájaro urbano comienza
el vuelo de la serpiente por la ciudad
Erectos los pezones aguamarina la cátedra
la mano del sol el pulmón del smog
La guillotina cercenó las habitaciones
y cuelgan los cuellos mudos
en la frontera del rey y la velocidad
En el cerro sobre la ciudad
aérea la razón descubre entrecejos
precisiones insospechadas desde abajo
el lugar donde descansan los prejuicios
Pelo largo dedos encuadernados
pisotean los adoquines
con sus burbujas incógnitas
Ventanas en todos los ángulos
enseñan su ropa su flor su vacío
A pesar del corte vertical
el vino divino del vuelo
siempre halla un pozo séptico.

Noventas y unos

Uno

Rondas de poetas ebrios
anillos de novias azules
Madres embarazadas por quinta vez
Eclipses de estrellas niñas
asomando el oscuro puñal de su furia
por el hocico de un perro recién parido.
Cofradía extraña
pero llena de sentido en las planicies rocosas
en la noche,
bajo una luna teñida de sangre.

Desesperan los astrónomos
por una lenta poderosa que los lleve
al corazón insondable
al ritmo nunca
al ritmo de sus corazones
¿Qué ofrezco yo a los no identidades?
Un poema tan extenso
que abarca la última de mis costillas.

La tierra cubierta de arena y piedra
que pisa mis dedos
es mi planeta
donde los edificios se inclinan a confesarme
sus secretos y de sus habitantes.
Más allá de mis pisadas
sólo las imágenes nacidas
de mi precario equilibrio
forman el objeto universal llamado deseo.

Fisión de hidrógeno en mi corazón
Exploto atómico, atónito permanezco
Me expando,
soy luz, energía minuciosa
que crea su tiempo para volver
y cantar con corazón nuevo
la última distancia del corazón.

La destrucción me encuentra entero
En la playa un Colón decrépito
comienza a llamar a sus marinos
para volver y descubrir el Viejo Mundo.
La construcción me halla preparado
Bajo el lecho marino
los arsenales son saqueados
por tiburones seducidos por sirenas
por sirenas provistas de arpón y pene
Yo escojo “un” arma
el pudor ecuménico de asesinar impune.

El incendio ha vestido de aurora
a los úteros donde los fetos lloran
Del calor y por él surgen
moscas pulcras ofreciendo libros
a quienes desean ser quemados con su obra
Amantes, plazas, canciones, ruinas
aún no arruinadas, el largo etcétera del amoroso tedio
en la hondonada eriaza
recitan alegres el poema indefinible
que yo a fuerza de tantear tesoros
he encontrado en mi silueta.

Hambre y huracán confundidos
bajo las patas de caballos con el vientre roto
Una ciudad vacía
abraza y oprime a un pordiosero
Gemidos ululantes de trenes
con sabor a túnel y ventisquero.

Yo vengo a caer como cometa
en mi propio cráneo
y las algas de todas las voces vivas
asfixian mis vocales
para que dejen marcas indelebles
en el único sitio limpio de las paredes

Al cerro mi mano lo separa
y mis reinos de poder oculto
hurgan sus entrañas
Abro las mías
y la fusión aparece como volcán
que arroja islas o cementerios

Viento frío de la noche
montado en nubes que lloran bilis
igual a pájaros invisibles
sólo vistos a través de soles enamorados
La caravana de montañas
se asciende a sí misma
para acariciar sus pliegues
que ni la aguas conocen.

¿Qué hace aquel hombre
viéndose con sus propios ojos?
¿Qué hace esa mujer
ofreciendo sus venas a un fantasma?
¿Qué hago yo mirando hombres y mujeres
si no poner mis ojos en sus pieles?

Pienso en mí
para que puertas y escaleras
abran y suban frutas olvidadas.

Mar de semen fecundado por ciruelas amarillas
Petróleo amante de la luna de acero
como órbita de serpiente
se seca infecundo
se pone negro y besa brujas ubérrimas
Yo le tiendo mi lengua
y juntos acuchillamos
a los amantes que roban rayos de soles.

Sigo活atormentando la manera de abrazar
Desaparezco penínsulas y creo golfos
Soy el agua que corroe el ácido
y huyo a consolar mis células
Ninguna corriente submarina
sorprende mi soborno a las nubes.

Caigo luego porque no miento
pero aprendo y hundo en vino mi noche
y atrapo los extremos
para cubrirme con mi propio cielo.

Alameda de noches
protegiendo el verso y el rostro cerrado
también la risa femenina
que sin amor espía de una iglesia
tampoco el acecho de bares turbios
donde en el baño fétido se confiesa una prostituta.

Yo del estambre de la madrugada
pero todavía húmedo de noche
vigilo el claroscuro intenso del beso
Me encaramo a los puentes
para ver el bostezo de los árboles
y arrojo nieve
para que el monte nevado vea un compinche alegre.

Jueces cotidianos enmascarados de muerte
cuelgan del patíbulo espejos
La mañana pierde la tradición de inicio
y como guillotina de 12 horas
la luz se pierde en la permanente noche
Noche clara sin electricidad.

Incestos conservados en alcohol desnaturalizado
al son de trompetas
van al mar por arroyos de culpa
Yo como bandera y llama
disculpo y soy interior de rayo
y soy cieno de lago verde
profundamente infantil en su profundidad.

El humo tras ataque al corazón
fue visto como reunión humana
de vapores perdidos en la lucha por el pan
Y la población más atrevida en la lucha
la más audaz razón de nada perder
y el poeta que gana porque imagina
todo este complot de pumas y huemules
ha dibujado un sexo escarlata
en el vino blanco del vómito técnico.

Dipsomanía rock
Mi zapato negro y el delirio de persecución
Truenos a lo lejos, tres de la tarde
Del sur pingüinos y gaviotas
me traen el extracto salino
de la última conferencia de los mares.

Dos

La trenza de humo
atrenza la espiral
de los tambores

La luz detenida
La brisa en el vidrio
Se mece mi corazón
un latido sobre las formas

La música abre mis ojos
El rayo solar graba
el azul en la sangre de mi frente
Emerjo de un viaje
por mi propio cuerpo.

Abierto,
expandiendo recibiendo.
Soy la estatua adormecida por la tarde.

Tres

Un platanero en medio del tabaco
como piel de jirafa
da miel a un joven desnudo
vestido de agua.

A Vicente no se le abre
y su muerte enrojece
la palidez del joven
y la desnudez del agua.

Al brillar más la luz
la miel sonríe
y la dulce mujer negra
besa con agua los labios

En la noche grita la luna
Queda un poeta pensando
dónde imaginar mañana.

Cuatro

Con el corazón en la mano
veo la pureza del incendio
veo la cicatriz de la muerte
veo como tiembla el corazón.

Tomo lo que se ha ido
y mis manos se hacen tierra
para tomar lo que viene
para entregar lo que se ha ido

El fantasma y la madera
resucitan como amor y piedra
Alzo dogmas quedo en paz
Voy plantando sonidos
en el silencio que ilumina.

Y entre árboles
voy enterrando lo que no viene
Ser sin duda más que el poema de mi vida.

Cinco

Esa posibilidad de noche
de espaldas a la risa
pequeñamente feliz
plenamente unitario
en la razón del cariño
solidario y solo a la vez.

Hojuelas de aire tibio
caen a mi alma sencilla
sencilla a fuerza
de desentrañar estrellas.

Huelo la nariz de mi amigo
y me embriago con las luces de las casas
donde se cree en el otro día
y me alzo yo mismo la mano.

Seis

Fuerte guerra cuando el sol
en la rutina de los ojos cerrados

Hermosa paz cuando esa ola
de mar debida
moja al unísono rojo la playa.

Siete

…El río una gota de cerro
otra gota de playa
La uva y el durazno
meditan la dulzura de la nieve

El río desea un afluente de gaviotas
En secreto el sol
cava una zanja de deseos cumplidos

Una mañana blanca como el arco blanco:
la caída del sol
la cima del frío
el desierto cayó
y la sed del río dijo:
¿puede mi agua no llamarse río?

Ocho

Leche helada
Cerveza tibia
Agua caliente

Una mosca cincelando su efeméride
en el vidrio

Y los líquidos enseñando:
lo que sube, baja.

El mar alza su sal
enamorando a la lluvia
y cambia de piel la tierra
No es imposible
a pesar de un reloj exacto

Preparó se tumba
para evitar el insomnio

Nueve

Una noche porque fue una noche
esta mujer me dio la bolsa y la vida

Fue un asalto impremeditado y mutuo

Otra noche hubo un sol
entre mi mano y su piel blanca
otra noche hundí mi esternón
y su costilla crujió

Fue otra noche cuando mi crimen premeditado
conoció sus entrañas
No me acuerdo de su sonrisa
pero cada vez que afilo mi arma
ella no está dentro de las fusiladas

Esta noche, Elita, otra noche.

Diez

Cid más antiguo
Cid vuelto de viaje
Cid desobediente
Cínico Cid bajo los árboles

Corre como lluvia el ala negra
al brote verde de la flor amarilla

Tecnólogo social de la última nieve
Cid imposible pero nuevo

Once

Manejo poblados de noche
para hacer manjar de monjas ardientes

Tengo que subirme
al eco de lo imposeso
para determinar la reina de mis corazones
y el rey río de mi guante negro

Porque soy la chispa del grillo
que refleja la noche
debo persuadir al sol
para ser astro simple cantor de mi órbita

Doce

Cuando se acaba de amar
y a cantar se empieza
el mismo sentimiento lleno de fulgor
vacía la lucha por la luz.

¿Cuánto debe durar un canto
cuánto engañar un destino?

Humo, religión de insectos
¿Cabe la noche en el ladrido de un perro?

¿Qué es la poesía?

Trece

Yo soy la sombra
que攻enceguece el pozo de mis ojos

Andando entre razón y sueño
se conoce la huella que proviene

Y todo se define
por una mezcla oportuna
de colores dioses enemigos vírgenes viajeras

Catorce

La calle clara
El vaso mi brazo el vino
la calle clara de Curicó

el sol bajo el sol
por el humo mi dedo la ceniza
sube el humo al sol

Quieto deja vu
solsticio de uva
bajo el ala de una mosca

Quince

Risa de las estrellas extraña a los labios
El aceite de la hembra
seduce los árboles de luz
entre mi melancolía distante
y la fría manera de morir estrellas

Tendido junto al viento
años de arena y árboles
grande es la pequeñez
que embarga de caminos los corazones
junto al viento

Dieciséis

Que me destroce
Como puñal bruñido por corazones
Gritando mi gitano indiscreto
Irse lejos con el ala dormida bajo el brazo

Y sol orgulloso
abrir los gritos callados de los que hieren
para que su herida cierre

Pronto cerrar el círculo
para ascender a la risa
que permite al dolor mirar sin desfiguraciones

Yo abro la puerta
para que entren mis amigos.

Diecisiete

En un ruido de la noche me voy
Dejo la razón de mis culpas
y como sal de mar y nieve de montaña
(como espíritu del agua palabra fuera de diálogo)
entro y advierto las cosas

Mi primer cadáver
yace en un ferrocarril hundido donde quedó riqueza
Está vivo de tanta muerte
y oscuro de tanto mirar horizontes

Así, adentrándome en el mar de sonidos
como montaña del sal y mar de nieve
veo mi tiempo detenido
y noto que sus confesiones
son campanas sordas
frente a iglesias rutilantes
donde se adormecen mis próximos cadáveres

Cadáveres insepultos
esperando mi seña
para resucitar con mi espíritu
que yo he querido sepultar
para conocer las artimañas de los hombres buenos

Dieciocho

La lascivia ebria espera silenciosa
que salten las ranas verdes
del fondo de la ciénaga azulosa

Y me cubre de halagos
para luego vomitar en mi cara
la sordidez agridulce de un anciano impotente

Y vienen cuatro días de epilepsias y sudores
asco, fiebre y duda
Hasta el próximo baile
cuando mi invitada entre por la puerta trasera

Pero esa vez, el ebrio seré yo,
y la imagen deberá ser de otro color
o si no serán eternas las convulsiones

Diecinueve

Cuando se enciende el deseo no se salva la mariposa:
se queman juntos
para renacer como fornicación mustia

Dando vueltas oculto
mirando de soslayo lo que está claro y de frente

Y el abismo abierto esperanzado
Esperándose a sí mismo
Detenido. Acumulando peso
para destruir y sentirse etéreo
con fuerza para beber ángeles

Cuando el deseo se apaga
se puede escribir poesías
sobre las piedras incombustibles de la tierra
y morir como mariposa en el calor de otras llamas.

Veinte

Avido de sí, de mostrar mi sombra

La luz de a poco
da paso al penetrante ojo

Calma necesaria
para detener y subir a la diestra

¡Qué importa haber muerto
si con un guiño se experimenta!

Avido de embriaguez
para dar cuenta de mi riqueza

Sin gritos, en la noche
ávido de bisturí.

Veintiuno

Oruga mustia y silenciosa
corroyendo la fija mirada de:
el que vuelve tras su tiempo
el dale que suena con su énfasis
el que forma un poema con inteligencias y amores
el que vive una pulgada detrás de sus sueños
el que inmóvil ve correr su seso ahora

El que su música es fiebre plena de enclavar ahora
Dando vueltas al reloj en un gas eterno

Veintidós

La ventana
Unas moscas embadurnadas de nicotina
y el soplo de ropa sucia
El sol por la ventana
y sus brazos quedan abiertos

Recuerdos de sur y norte
en las alas de las garzas pasan
y el retintín blanco queda y no el recuerdo:
se desvía al oeste y no muere:
se pierde con los cuervos del este.

Lluvia en el cielo azul y lluvia y viento:
se humedece el reloj y queda un tiempo.
Azul y verdes y fugas
telón de fondo para otro día y otra mirada

Solo el cabello de un sexo salvaje
como a horcajadas resaltando delante una estrella
No se sabe pero se va
a la cordillera de las vulvas
Queda un periscopio asomando en el entierro de una nube

El sol se enfría y el frío del cristal se cierra
Queda un mecanógrafo leyendo la palma de su mano
y también queda una esperanza
de con los brazos abiertos escapar por la ventana.

Veintitrés

Es un rito derramar el vino
encapullar mis labios
beber y sembrar gardenias

Es un rito frotar el azufre
saludar al fuego
y expulsar el gris humo
con sabor a helechos rojos
y sembrar gardenias

Veinticuatro

Pongo en venta mi caverna de vientos
Un traje de piedras
para irme al fondo con la audaz compradora

Abro puertas submarinas con ella
y feroces desiertos cubren nuestro amor
nuestro frío salvaje

Y agonizo una última noche aferrado a sus pechos
Así me llevo leche y semen
a la región inaccesible de las tumbas

Oh mujer dulce y paciente

Veinticinco

A duras penas desfigurando el rostro de la vida
Piano de teclas negras con días blancos
El amor y la risa
Todo para atesorar futuro

A duras penas dando la mano
Necesitado de gracia
Abandonado del camino
Siempre un extraño en el triángulo

A duras penas siendo uno e infatigable
en el vértice del ángulo

¡Yo existo difícil!
¡Me emborracho para reír!
¡Soldado de la derrota, mierda!

A duras penas escribo
las gardenias que justifican mi jardín.

Veintiséis

Estanque lleno
El sostén se saca la luna
Se cumple el rito
La niña sonríe
(Aburruza la hormiga)

De noche el sol
y el remolino de mi mente
en un precipicio ecuatorial
Engranaje de platino
moliendo pepas secas de uva

Cejas circunflejas
hiriendo el vasallaje latino

Veintisiete

De la piedra sale un ojo
que copa el sueño implume de una botella
Caupolicán el indio que se rasura con nieve
inflama el ojo con la erección más tímida de su pene lila
Y el poliedro de labios sarnosos
acupuntura los intestinos
de un terrorista herido por un curso de kárate.

De la piedra sale otro ojo
que la vulva languidecente de una puta mustia
chupa, y explota la piedra
cuyos trozos son tumba ahora
de un corazón hipnotizado por una virgen chilena.

A la piedra cae la baba de un idiota
génesis del genio que eyaculó matemáticas
El tiempo sembró crisis de llanto
y al final de su nariz goteaban
bombas atómicas y películas atrozmente fomes.

Veintiocho

Una ruleta con todos los días de mi vida
el cero sale cada dos suicidios
y las arenas de desiertos y playas
son el número habitual del premio.

Un humo dentro de la botella
una ruleta en el humo
un juego misterioso
queriendo el humo y la ruleta de la botella

Los profetas son el coro desnudo
que divierte a la concurrencia
Hombres fuego bañados de sombra
mujeres violentas nacaradas
Aunque le demos vuelta
la ruleta es un número y una detención.

Veintinueve

Para imaginar el coraje del sol
basta ser luna o primavera
intimar con un átomo de sal
ir desnudo a tomar pailahuén
y llenar de flores y platinos a una monja en celo

Para imaginar la astucia de la luna
se necesita ser mar y sol
guerrear con gorriones
desnudo en la llanura florecer
y llenar de calor y paz a un sacerdote frío.

Treinta

El tiempo es el ala gris de un albatros
a eso de las ocho de la noche
vacía la taza de café
espiral el espacio que concentra mi presencia

Balancín de hiedras somníferas
catarsis dialéctica de escoger lo cierto
¿En qué estructura posee peso
el alma sensitiva de un espíritu en guerra?
¿Cómo ha de establecerse a la luz
el oculto camino que brilla en la oscuridad?
¿Cómo lanzar la razón de la palabra?

Treinta y uno

Amputación bella caída de la siembra
Las gavillas secretas intersectan la albúmina
que gotea indefectiblemente
del cerebro hecho maíz de la tarde de sol lluvioso

Crisantemos húmedos como besos
brotando incompletos de una menstruación
Un sapo ansioso de lengua
vigila el fulgor de las estrellas

Vergeles en perspectiva simulando iglesias
Campesinos con fusiles y con triste pasado
alegran la fiesta de la vendimia
con blancas rosas y amores enrojecidos
y poetas hartos de imaginar realidades
estudian poesías de poetas pasados
No se sabe si amanece o crepuscula.

Treinta y dos

Metiendo el arado
en la clara conciencia de ser perdido
y en la brillante fisión de no ser inmortal
el escribiente oculta el papiro
y fornica a las hijas de Faraón.

Pirámide absurda de versos
amontonados en la esperanza del buen juego
Tiene que coincidir el grito con el eco
fragmentado en los fuertes farallones

¿Es la duda en la obra
el más fuerte pilar de la obra indudable?

Poseo el secreto para sin claudicar
escribir y cantar la superficie del encanto:
viajar en la poderosa ola
que lleva hasta el seguro final.

Treinta y tres

Línea azul
platino escalar
perros de acero
siguiendo el oro

El neón inflama pupilas
Un caracol fosforescente
penetra la rapidez
Salen chispas
los ciegos ven

Arañas bermejas
inflaman los hongos pectorales
Un plectro
de geometría obtusa ríe su cascada
Murciélagos abren sus paraguas
Señoras con sombrero sacan la suerte
a curvas sentimentales

Treinta y cuatro

Mi pupila hiende tu luz (opacidad platónica)
Nuestros peces menores ensalivan su orgullo
Espejismos certeros

Vuelve tu himen lunar
a mi circunvalación de guiños
Laguna de paz entre cerros verdes
la brisa más tenue enerva nuestros arcos iris

Racimos de fragancia
mi mano cicatriza tu último pudor
leones encabritados mordiendo gavillas de sol
son nuestro ecuménico solsticio

Nos fugamos a nuestras soledades
quedándonos un sabor a miel de nubes en flor.

Treinta y cinco

En el hueso viviendo
Piel de uva
En el semen impreciso de Dios
En el desierto
Desnudo como espuma de mar

En el atrevido no decir
Poseyendo un nombre
y desafiando el desarrollo del fin
Peste perfecta para aclarar la higiene
Enfrentando el mar como mamífero providencial

¡Mi época! Gigante egoísta

Treinta y seis

Urjo al músculo a que lleve el ritmo de la distorsión
Me ubico en las corrientes
que arrastran el aire tibio de la voz
Me subo al tren para sentirme rey del acero

Se adhiere una mujer al deseo vagabundo
Coro hospitalario de perros
sacerdotisas aullantes de lo insexuado
la moraleja paradójica de luchar en paz

Treinta y siete

Cumplido el rito
La danza eléctrica medida
Justo el grito del silencio
Gravemente impera la luz.

El salto de verso:
No pise el prado, salga de un salto:
Ahora papila de abanico
Pronto viene la prisa
A perpendicularizar el gesto.

En su pulsación debida el rito
La palabra como certidumbre definida
El acto contiguo a un segmento de recta.

Treinta y ocho

Cálido sol de otoño
Ley muda de notarías
Palitroque efectivamente difícil.

Beso de rubias ardientes
Miel, catarata de labios
Adicción sexuada
De perlas y brújulas.

Desde la murarima tenue
El hálito cálido
De una chimenea de otoño

La ciudad

Treinta y nueve

Yo te digo:
Los muertos son sordos
Y en la vida está toda la muerte.

Toda la historia del milagro
Va en esa fuga al encuentro

Tu ojo es el telón de fondo:
Ocurren los combustibles
Para poseer profundamente.

Yo no te quiero decir
que vivir es ser humano
El tiempo es eterno
Vivir es ser viviente

Así en el jardín delicado del equilibrio
Hay que cuidarse de las nubes.

Cuarenta

En el comienzo
Es una elección de hormigones y polímeros
Al tercer día se refinan los tijerales.

¿Cuál escogimiento no encoge el pensamiento?

Diagonales sensibles a la inercia
Cruza un cuervo por la neuronas huecas
Usando la razón del proyecto se concluyen las poesías

Cuarenta y uno

Se ubicó entre labios
Siendo un beso atrevido
Habló de poderes ocultos
Se acostó viendo tele.

Dejó a un lado su acción probable
Barre los hechizos de la bruja
pero aprende la magia
Se umbilica en las costas
desapareciendo lenta y vitalmente.

Cuarenta y dos

Desmembrado la piel pegada a las ramas
anaconda homúncula conociendo los secretos del árbol.

En un mundo pero el ojo lejano
ve un infrarrojo incandescente
en un mar de lava opaca.

El hombre de zapatos amarillos
lee esta imagen postbíblica y hecatombe
justo antes que lo descuarticen
el caballo teórico y el jinete del apocalipsis
Pero antes es un tiempo inevitable.

Cuarenta y tres

El zorzal otoña su palabra
El encuentro casual modifica las hojas caídas
El animal anímico congrega el ocre
La nube corre
Tenuemente los amores se naturalizan.

Los zorzales deslindan el sonido
Yo soy la copa del árbol y hablo vegetal
para que la biología se suspenda en mis pies
Pasa el blanco y negro amenazando mi paz.

El otoño es un sombrero
que adjudica el territorio de las aves
al gusano sensitivo
que se cuece en el perfume nuclear de los guijarros.

Cuarenta y cuatro

Abro mi golfo y me humillo
para ser agua ingobernable
y me levanto abro mi antifaz
para caber en un silencio perfecto.

Sólo así caminamos
a la fraterna desunión
que nos hace gozosos y amigablemente destinados.

Y nunca cierro mi fantasía surca-corazones
Intimamente temiendo la agonía
mas gritando por cuatro timbales
el ebrio dolor de vivir desrrumbado
Tampoco cierro el canto de alegría.

Cuarenta y cinco

Uno es arrollado por lo indecible
Entonces vale el grito cualquiera sea su eco.

Una sola vez los ojos se abren
Hay que irisar con dominio la perspectiva plana de abrir la boca
Y dormir veinte minutos
Para dar la mano al amigo

Cuarenta y seis

El lápiz inerme arrojado a lo blanco.

Mi alma blanca despeñada en lo incierto.

Me contraigo
Araño mi voz y doy superficies falibles.

Preñado de tormentas
en la infinitésima de arrasar
sólo arrojo un lamento de parto pobre.

Quiero la arruga más oculta de la eternidad
en estos mensajes pasajeros.

¡Y no tengo tiempo ni paciencia!

Cuarenta y siete

Acosado por instituciones propias de mi incertidumbre
fabrico señales de humo a medio camino entre el arte y la vida.

Atrozmente deshonesto con las fábulas seculares
el ritmo me mantiene dulcemente sincero
con mi tesis de ojos oscuros.

Señalo así mi poética de carne viva
adobada por paraguas de futuro
esperando nada y todo
dándole vueltas a un jugo de manzanas amarillo.

Cuarenta y ocho

El sol ardió en éxtasis con la mar
Del eclipse quedan llagas en mis pulmones.

Días de sombra en el filo de la conciencia
Se deslizan amaneceres
sin otra ley que la de los ojos abiertos.

El sol silenciosamente insolente en la distancia
Abro el agua de mis peces
Silenciosamente indolente
Trato de no comprender la vida
El caníbal de los discursos se clava su escépsis
El sol

La luna huye de su órbita
El génesis se altera
Y como símbolo desvanescente la serpiente comienza again

Yo meto mi lila inguinal
en esta estampida de velocidades absurdas
Sin embargo en paracaídas
las razones caen con sus espejos obstretas

Alcahuetería de zopilotes
la muerte, la luna y el sol danzan y restablecen el orden
la serena cópula de las paredes del universo.

¿Dónde estoy yo en esta fuga de fuegos y besos?
Sacando mi lila inguinal

Despavorido frente al dolor continuo de lunas y soles
impongo una contradicción para naturalmente vivir en paz.

La tenue frontera
La delicada fuerza que tensa la carroña y el feto
en esta abismante dulzura de perecer
se extiende la mirada lejana de un transistor.

Cuando la luna, cuando el sol húmedos de mar
sepan vivir su muerte
ahí entonces yo seré un elemento de las tierras raras
coincidente con su libre necesidad
¡de piedras no de ideas!

Cuarenta y nueve

Una jota (J) cuelga de la tela de la cebolla
Yo cuelgo de la È
y balanceado en la perspectiva
arrojo mi fulgor a las incineraciones negras del camino.

A veces cuando h
el universo pende de mi tilde
Ocasiones inermes sin ser horca

Porque se trata de estar colgado
para cuando el gong paralelo y filudo corte.

Cincuenta

No soporto el papel en blanco
ni soporto esas sicologías
que de su centímetro hacen tierra fértil de sus intenciones.

Y el tiempo es una caca maloliente
que permite e impide
en una y solo una de sus expresiones simultáneas
(Ja – el hecho de escribir es temporal, así que ¡olvida el tiempo!)

¿Cuánto me soporto?
Una vida conmigo es una vida perdida
¡Te amo, nena!

Cincuenta y uno

The Doors in the air
The wine in the hand
¿Ha corrido el río hasta confundirse con mi sangre?
¿Cuánta estructura ha sido sometida a mis huesos?
Los horizonte paralelos de la distancia ¿han cosquilleado mis axilas?
¿Permanece Neruda en el silencio?

Mi vida es una bodega
Con vino y rimas irregulares
¿Vacié el ánfora del semen lo suficiente
para pregonar recuerdos serenamente sexuales?
Que conteste el leñador y asuma la respuesta mi mujer

Cincuenta y dos

(palabras que miden el tiempo asustan a los ávidos espaciales)

Una hora después de un año contiene años
Cada palabra que invento y estatuyo después de un año
es un dogma celular del fluido celibato temporal del vicio.

Después de años y palabras la sinceridad es un cuento de hadas

El tiempo confundido con poesía
el acto lujurioso de ocultarse del maderamen
el mediodía en este palafito de años

Cincuenta y tres

Me duele no alegrarme de la fiesta insulsa del poder

Y la muerte ríe lejos ¿aún?
Frente a mi balcón
Presumo ser una copia feliz
y me retiro al retrete a masturbarme
para adornar a Ella con pecados

Puta que me río cuando mi vida no acepta las palabras

Cincuenta y cuatro

Cuando mi penemínimo era acariciado por las araucarias

pensaba mi cerebromáximo
que la aventura en las cuevas era un viaje a las estrellas
quedando marcado como serigrafía de eunucos.

Cincuenta y cinco

Callejero

Una esquina es el verbo drogado
El aire embriaga mi ser
No temo sin embargo golpeo el miedo

“No reduzcas mi ración de violencia piadosa”
mi risa corroe los huesos
porque mi llanto congeló el amor

Tengo una medalla de ojos y una ambición de pulpo
Mi puño es un rayo
Mi alma un síntoma

Mi semen es testigo de la luna
por esto bebo dedales de lujuria
y por aquello santifico mis calles
aunque el demonio viene en caña
sobre todo en San Diego con Alonso Ovalle

Cincuenta y seis

Vestido con pirámides muy lejos
La sombra circula el día
Nos vamos amando con la sensación de haber unido enemigos.

Sexo, espíritu y muerte
El dócil huracán
Acuchilla las flores que separan

Un lugar
Una marejada de ojos
Un bofetón de ciudades
La ignorancia de tomar

Cincuenta y siete

Con el mar anclado en mis estrellas
furioso de insobornable arena
confundo la mujer de los cerros
y mi cielo verde de raíces

Puño levantando peces y piedras,
y el agua siendo sangre de mi sangre

De pie, girando
En los ojos que clavan mi único

7/3/97

El grito agazapado en el ombligo
ahíto de cobardía
traza sus paralelas
de burla
y la mano de la historia que cercena con tambores
mira atrás, deja libre el progreso de los aullidos.

De mí, basta de sonrisas falsas.
La grieta masturbada tras los temblores
cicatriza como susurro en la noche.
Debo olvidarme para ser bola de fuego.

Debo escribir para que la muerte sea obra.

Siempre la piel con nicotinas de noche,
perfectamente inestable en la parodia diaria
de decir razones
con los ciclos y tumbas señalando neblinas de gracia
proliferación ecuánime de distancias a la muerte.
Yo hablo para que enmudezcan las estrellas
Así consigo la ración de poder con que cazo las esperanzas

Y la disciplina del sin sentido
inculca la pasión del desenfreno,
(han visto la furia de los electrones
cuando copulan con las ciegas célibes ?.
Exacto, así fluyen los inviernos
en las lejanas temperaturas de mis deseos perdidos)
Heme aquí, disecando la cirugía de mi calzado
aunque mis pies piden luz para sus tendones
No hay remedio, alza la cabeza
entierra el emblema de tu mirada
y, lento, gira y acaba la escena
con un perfil de tiempo ganado.

9/4/97

Para que entiendan las penumbras de esos sillones raídos
abro las ventanas :
madera seca testigo de tantos crujidos
como anciana felizmente agónica adormece sus polillas
ahí la telaraña significa lo inmortal de lo perecedero
también hipnosis de acróbatas muertos

El óvalo oscuro del recuerdo
fluye como neblina de mariposas
Sedosa la decadencia con sonrisas lejanas
murmuradas por el otoño amarillo del ocaso

10/4/97

And after a while
gestual construyendo en las calles
precipicios adornan mis pies
no sostengo un segundo el reloj
y al inicio siempre me voy
no importando que carcoma mis deseos
siempre igual, afanado en reír sin amor
olvidando el clamor de las manos

Es igual! En la pecera hundo el mar
e infinito un momento rodeo la ciudad
Hacia atrás, la dirección de la gravedad
incluyendo la obra en la órbita absoluta
doy el pan, ceso la mentira
pero al borde, donde acaban mis dedos
el paisaje de nubes siempre gris

Que lugar tan genial
la redonda locura donde comer

12/4/97

Como no sé
échole para adelante
y digo:
evocaciones y razones
idilio de memorias dulces
la vorágine, la espada
el tiempo perdido en descartar fechas
la cama egoísta
la mano caliente
échole pa adelante
entre ciego y vidente

Pasan árboles
las primaveras muerden mi sueño
estamos sabios fantasmas
y nos duelen los siglos ocultos

Erótico se me carian los dientes
limpieza sólo para los comerciales
una calma aquí en la poesía
una riqueza en mis sesos destapados
caídos en los ojos que se ríen
y recuperados en las redes del tráfago

7/10/97

Flash de perlas
al rocío oscuro de la distancia
Ni silencio en la distancia
la imagen grita el dolor de la pérdida.

Ni regiones ni referencias
el soplo cruje entre los átomos
Simple aspereza de la distancia
los ecos y los espejos
convierten al núcleo en fantasma solemne

Cogitaciones descerebradas del anfibio del tiempo
las fuerzas son putas o sirenas
balbuceando incógnitos destinos
Soledades eternas para el naufrago inmoral
la cópula llamea tras el sol
se hunden los umbrales del tiempo
las palabras necesarias concatenan la incertidumbre
noche sin cesar en los días del universo.

9/10/97

Heme aquí
como un dorso de alambres púas
eyaculando diariamente 7 hijos a la tierra
impreciso como ciego en azares
(y dando vueltas por donde fornican los alfileres!)

Puro sexo virtual
con las onomatopeyas de mis deseos
Ansioso como mar asesino
que guarda sus tormentas
como un avaro entierra sus cuchillos.

Almidón cocido en mis excrementos
furia, hambre, desazón de ojos
nada, sin embargo soles
calando la sombra de mis sombreros
y sólo poesía para inyectar en mi corazón
pedazos de tiempo
que hagan circular mi sangre
más allá de las fronteras de mis desafíos.

¡ Y no permito una larga elaboración del tema!.
Esto es la incertidumbre de la vida

10/10/97

En el temblor íntimo del ruido
donde las codornices cacofónicas
acuchillan los tímpanos
ahí, un minuto atrás de un golpe de silencio,
he escupido un agrio esputo de barbarie.

Y se hizo la distancia desierta
El vagabundo ancló islas
Yo tendido moría sereno
Las máquinas lógicas intuían su cese
En fin, colegas del balcón marmóreo,
un silbido de serpientes
encadenando el fulgor de las estrellas.

Que sirva de justificación temporal
este emblema sin viento
Mientras los diques preparan sus puertas
alas y aplausos
en un contorno funerario de arena.

14/10/97

Hambre universal por economías de riqueza
vociferan los hambrientos pueblos.

La historieta es:
el buitre obeso defeca su avaricia
las hormigas famélicas cosechan lágrimas
y el jubileo de la ceguera apaga la luz.

La historia:
discursos, obeliscos y estadísticas
pan nuestro de cada día
y amén silencioso al poder.

Aquí estamos, conciudadanos afiebrados,
perpetuamente removiendo los escombros
de nuestros deseos insatisfechos

15/10/97

1

Centelleo infinitesimal
o como el cronómetro lumínico
abre el entreparpadeo de la intuición
y se sabe:
el atroz cansancio de la palabra laboral.

Itinerario pleno de obviedades
(zumban las rutinas)
candados sin llaves
relojes orientados hacia el menguante de la luna dorada
(crepita el tedio)

Sin embargo, bulle el panal
es clara la dirección de la miel
Abre la ventana, Carlitos,
la lluvia moje la axila seca
de la araña que se pudre
en la tela eléctrica de la energía.

Vuelta otra vez sin embrago
a la compulsión entre el miedo y el pan:
la energía negativa
de la positiva libertad de elegir.

2

Íntimo con la frescura de lo objetivo
con agallas para reír desnudo
piel tersa con epidermis de acero
y pudoroso como tigre de Bengala.

Entonces desalojo los peces de mi hemoglobina
pongo espejos a las cavernas de la máscara
y río,
tenso mi garganta para proferir filos
amenazo con silencio de vergüenza
a los que huelen serios sus excrementos
y me voy,
dejando perfumes de olvido
en las escaleras de los que me recuerdan
y olores de encierro
a los que olviden mis pisadas

16/10/97

Llueven flores
flores de nieve
caen colibríes confitados
trópicos en acuarios
labios rojos, besos verdes
ojos azules, miradas blancas
llegan fiestas de colores
al hormigón petrolero
se aroman las tardes con efluvios de placeres
todos se visten de primavera
la brisa mece el brillo de las voces
los árboles crecen en los comedores
se abren las puertas
cesa el encierro de los laborales.

17/10/97

Envenénate
el marfil hueco de la juventud
para dormir el siglo de la desesperación.

Despertando
el tóxico vaporoso
sudado por las comisuras del miedo
y despertado
la experiencia hechicera
surcando las religiones del ocaso.

Sabio profundo y desorientado
los caminos bifurcan
pasando por encrucijadas
sin sonrisas: diente de ogro
para espantar a los niños crueles
y espada de fruta
para regocijarse con las mujeres.

21/11/97

La saliva espesa traslada con tu lengua
al rojo brillante de tus labios hinchados
(sabemos que el placer aumenta la masa)
suaviza tus dedos humectándolos
con el sudor íntimo de tus muslos entreabiertos
y averigua con esmero las texturas
carnales de mi glande rubicundo.

Comprueba el crecimiento de su columna
palpando el ronroneo de mis peludas esferas
sin dejar que el rubicundo emblema
cese de brillar .

20/1/98

Se fue el fermento furioso
y consolidó la nicotina su trono
Quiero decir que sin copete
la poesía sufrió el golpe de la inercia
y quedó relegada, tras la lógica
digital y la traición permanente a la vigilia.

Sin embargo, todo permanece igual.
Ella, renuente a mis sistemas de canto
Yo, haragán y pajero.
Ha cambiado la presencia de la mujer.
Ella partió junto al fermento
coronando a la inercia con nicotina.

Y aquí estamos, Planeta Azul,
con un sentimiento opresivo del tiempo,
el tiempo que durante el fermento
era la extensión de mi furia,
ahora es el imponente señor del Deber.

Lógicamente, entonces, debo pronosticar
climas serenos para sembrar anfetaminas
que simultáneamente afinen mi periscopio
y aceleren metódicamente la longitud del tiempo.

También, un grito cafeínico de vez en cuando
a los orificios de mi vientre
Paz veloz para que la serpiente se muerda la cola
y mi nacimiento bese mi trasero.
A jugar se ha dicho.

21/1/98

Una palabra, una sola, un principio de laberinto,
en el camino agrego las circunstancias
como mujer desnuda en llanura florida
riendo, tomando, arrojando

Y una pista de arena, señuelo de mar y salpicadura
verano desnudo, vientos propicios
el papel manso y mi mano serena
sin comparaciones, el mar, liturgia de mis espejos

21/1/98

Tantas bocas y tan pocas voces
dice el epitafio de la capital de los televisores.
Tanta luz en las mañanas del mundo
y la sombra cubre medio planeta todo el día.
Y uno, desde su paranoico segmento de velocidades,
tan inerme, tan inerte, tan mínimo
tan sometidamente a los claroscuros de las distancias.

Cuan cadavérica puede ser la abundancia
Las ideas que mueven son detenidas por los actos que paralizan.
Sin embargo la Boca ríe
y la Voz calla por consciencia del fatal silencio.

Es el otro lado de la luz
el que ilumina los pasos de los ciegos.
Los iluminados lo saben, y callan.
Heme aquí solemne, para que la próxima letra
a carcajadas galope en el ritmo.

26/1/98

Urgente: después de acabar
El receso de los sesos
Toma un sueño para trepar
Por los vicios de las pesadillas.

16/1/98

La cáscara, Retamales,
la cáscara del cuesco
Retamales, el principio de incertidumbre:
si quiero tema, se me pierde la poesía
y si hay poesía, a la zorra con todo,
Retamales, coloquio solemne
funeral de duraznos,
llanto a las cinco de la tarde,
masturbación anal
y si hay poesía, me desnudo
y fornico a eunucos paquistaníes.

La cáscara hedionda de un
recuerdo de alcoholes, Riquelme,
la piel de la noche en la hebilla
de mis tobillos,
la evocación repentina
(una costumbre de poetas edípicos)
de un paisaje del tiempo detenido,
Riquelme, complace a la aurora
de mis prolongados lamentos.

(¿Cuándo se da fin
a este rosario negro, Jorquera,
cuyas cuentas penden
de tan frágil voluntad?)

Y cómo decía.
hasta que el hambre imponga sus llaves
la serpiente emplumada
reptará cautelosa
para conservar la tierra húmeda.

17/6/98

Después de serv your self el sex
amplío el piropo de mi ira
me como las uñas para desovar glandes irritados
chupo el tabaco porque chupar otra cosa
sería la tumba de las vías vaginales
Sirocos de otoño en mi ano navegado
Ruge el ansia y la historia ancla
Héroe de pacotilla de los cuentos no narrados
¿Qué maldita esperanza arrincona la tumba
en las telarañas prohibidas del deseo?

Y, ¿qué me importa la otra estrofa
cuando el río me ha bañado dos veces?
Filósofo degenerado del candor ciego
voy presumiendo de plumas
una pulgada apenas sobre el techo de las lombrices
Reír como mártir eunuco
para que crujan los vidrios de la paciencia
Hablar claro sólo cuando de mis axilas
cuelguen poderes
cuando el vicio se refleje en el espejo
Tras bambalinas, el actor destruye su pirámide

24/6/98

Primero, la luz
luego, directo el puñal al corazón del temor
Así, el núcleo del acto coincidiendo con la precisión de la palabra.
Quiero decir, la valentía es asunto de ideólogos
Los caminos son para las eurekas sonrientes

(Me dicen que murieron las ideologías)

Entonces me ensombrezco de asombro
altar hago para las luciérnagas subterráneas
y me encojo de hombros
pues de hombres no queda más espacio
para alterar su ritmo de alambres de púas.

Lleno de luz, perpetua acción
o paz en movimiento
como viajero sin referencias
advirtiendo la historia de los reflejos

6/7/98

IRA TRISTE

Con sexo
Con la fornicación más triste de los animales
Y la muerte mostrando su neblina por el ombligo
Ira del desesperado que no llora
Hambre de violentar su corazón
Repito: con sexo
con la lujuria pegajosa de los días nublados
La vida muda, el silencio ciego

Acumulando paciencia
para dinamitar un día los acontecimientos
Tragedia de la serpiente decapitada!
Arañando muros con uñas fosforescentes
el rastro perpetuo de las luciérnagas
agonizando en salud
furia del huracán en el pecho del viento
Mientras la rabia corroe la detención del cobarde
todos los protozoos del universo
entregan generosos su carrera a la muerte.!

Y lo exclamo aunque debiera florecerlo en los tímpanos
Sin puertas el vestíbulo oprime los testículos
y el dolor se calla para que la agudez del cilindro
burile la sensatez acérica del paso medido.
Dejarse llevar o fundar un comienzo
alternativa inclemente para el perezoso de manteles.

Sin embargo, está claro que el reposo señala lejanías…

HEME AQUÍ

Satélite: antiguo, de centro en los dolores
y periferias vociferando sus religiones.
Muy antiguo, larval, genético,
simultáneo y espejo del vómito
que yace bajo el hervor de sus primeros alimentos.

Y heme aquí, sol fatuo
rimbombo de emociones escénicas
Tolomeo moderno adjudicándose órbitas
Heme aquí, compañeros de angustia,
estableciendo las coordenadas de mis planetas
con los compases arcaicos
de los que me enlazaron a este misterio

Y no alzo la voz como protesta de iglesias
Sólo susurro el desenfreno
de la lunas inquietas que no quieren incógnitas
sino un formal calendario de celebraciones.

7/7/98

La hoz de plata
que vibra en mi vientre declarando
posible los futuros
emerge.
Y la horca que fustiga
los paredones de mi conciencia
revela el nudo elegante
del estreno en sociedad de la hipocresía.

Clavo (la) en los cráneos
de las ligeras aves que no vuelan
por la satisfacción climática del cambio
Sólo agitan sus alas para que el sol
ilumine sus destinos
Es así, emperadores destronados
de los imperios inexpugnables de la vida,
el impulso apenas perceptible
de una sonrisa en los labios.

Aun cuando las mareas
infrinjan los límites de las bravas melancolías,
centrífugo en la hoz
absorbiendo las insolencias del tiempo
se prepara el gran patíbulo
a la esperanza que retorna
para arruinar el brillo certero
que las circunstancias corta todas las mañanas.

ASECHANZA

Al menor parpadeo del ojo de las emociones
surge como caverna y eco profundo
la tristeza, esta dama pálida que licúa las miradas.

No respiro durante la elaboración de un latido
me hago el ausente y olvido mi sombra
Cualquier disfraz que no engañe mi sonrisa
es sometido a la petrificación del olvido
y salgo indemne aunque un poco menoscabado

Ni vigilancia ni puños ni candados
impiden que esta fémina arrogante
cese de mostrarme mis calendarios incumplidos
cese de advertirme que mi corazón palpita con los calamares

Lo inaudito, lo extranjero de su adherencia,
es precisamente su permanencia en las razones del recuerdo
Sencillamente, no se oculta pero se maquilla
con los colores íntimos del deseo.

9/07/98 (am)

Lo principal es mantener la calma
bostezando, dominar el orgasmo
regurgitando desde el terror
abrirse con rostro pálido y risa serena
tembloroso aceptando la bifurcación nueva.

No importa la recaída en los pozos pedantes
del idilio manso y egoísta.
Reverencia a los actores
que corren el telón con sus propias obras,
exclamo siendo un payaso en circo de buitres
Me regocijo como siempre
aunque duele un poco disparar en los desiertos.

9/07/98 (pm)

Delirios precoces de larvas
Germinaciones del eructo en el suero del semen
Pus seca pavimentando telarañas
El orate consume su dragón de mediodía
La ciudad hierve de ratas
mientras marchas de vírgenes desangran sus hímenes

Comics de púberes con dedales de glandes
Los ciegos quiebran su precipicio
para que lluevan bastones y se desate la rabia
de los perros que traicionan a sus amos.

El tabaco inseminado por anos complacientes
se procesa en las fábricas del coito febril
Religiones carcomidas como hígados de murciélagos
se enseñan a disparos en los ejércitos de cementerios
La razón, en paz
junto a los constructores de tumultos.

13/07/98

Abre la boca, Hermógenes,
y proclama tu teoría de la vida:
verás como boquicerrados abrirán sus espadas
y una capa de olvido cubre tus labios.

Yo, de breves estallidos
hago enlaces carbónicos que aferren mis átomos.
Me importa la química de las palabras
pero callo, Hermógenes, y doy cuchillazos

8/8/98

La mujer que busco
debe ser alegre como las flores
profunda como las cicatrices de mis venas
debe ser una virgen infiel
que ame la compañía imprevista del poeta

Yo la amaría como la luz de mis locuras
le daría el deseo antes que el aire
Ciertamente, seríamos enredaderas
floreciendo en el camino de los pares.

Ahora envío mis heraldos
con esta proclama de búsqueda
Escuchen el susurro detrás del voceo
para que el encuentro sea perfecto y verdadero.

10/8/98

Heme aquí
con el deseo arando las callosidades de mis vicios

¿Cuánto amor he devuelto al perfume de mis entrañas?

Falta poco para estrujar la fruta de mis pasiones
Falta sólo el grito que haga añicos la pleura maligna
de mis marinas nostalgias de feto

Simplemente no lo puedo decir
pero tras estos caduceos de caracoles
que son el poder finito pero ilimitado
de mis voces colgadas en los tímpanos de los viajeros
estoy desnudo, erecto el hongo inguinal
esperando la flor abierta
para gemir el coro más bellamente obsceno
que dos vegetales carnívoros pueden cantar.

Heme aquí, frenético en la peste del deseo.

10/8/98 PM

Rápido, gira, espía zorzales
entre matorrales, cirugía a la mariposa
Veloz, arremete, rayos y cegueras
reventando frutales, lluvia de cuchillos
en los túneles, gatos y timbales.

Bicicletas, en las dunas, dromedarios
excavando precipicios hacia el cielo
Ubérrimo y ansioso, adrenalinas amargas
fugaz, intrépida carrera de ángulos agudos.

Feroz, reflejos, ecos y cavernas
Hertzios cercenando gargantas
Horizonte, guillotina, carrera de águilas
Pedernales en la cúspide del estrépito del océano
Noche blanca, usinas de coleópteros
Rosas rojas, licores criminales

Terminada la metamorfosis
el magma constriñe su fuego
y surge la escultura de la cual somos poetas.

17/8/98

Hay ahora un gemido que desgarra la azotea
También, una bruma de almacenes vacíos
Un monótono tren de comidas frías
Un funeral de cañerías oxidadas.

Como las cenizas húmedas de los féretros
se deposita la tristeza en la noche sorda de las ciudades
Hay un silencio metálico en mis pasos
Un susurro de besos moribundos
Y hay poesía para que los relojes midan estas distancias

18/8/98

Si he de quedar sin fuerza ni causa
debo olvidarme que soy hombre

Animal atroz
(Su instinto huye de su destino)
Y sin embargo cuando escribo poesía sé que es el camino de regreso de Dios
Es inconcebible tanta belleza y libertad en hormonas ciegas
Yo lo sé, son
atroces las estampidas animales que dejan yermos los esfuerzos del arado
Es asunto de unos pocos que siga ardiendo el fuego

Las palabras sabias ya han sido dichas en todos los idiomas
Estamos cansados o viejos que sólo las repetimos
y dejamos las huellas feas de nuestros temores y perversiones
Dejemos en paz esas palabras y actuemos como amantes libres y bellos.

Y si no se pueden torcer las causas de nuestro camino
a la cresta con todo. Sólo poesía y dignas agonías.
Pero cuando leo poesía o cuando declaro oportunas mentiras
sé que no es el ruido del vientre ni el retintín de las monedas
las brújulas que guían a los que alimentan el fuego.

¿Todavía requieren los momentos colmillos afilados?
¿Cuánto engaño necesita un hombre para confirmar su destino?

Escorpiones en el abismo

Cuánto veneno contiene
la sangre de nuestras pisadas?

Cuánta sonrisa
en un cepillo de dientes mal lavado?

Cuánta lujuria
atesorada en nuestros balcones?

No se abrió el paracaídas
en la hora de la noche
y la concubina del sol
nos amamanta con lava fría

Camino, cruz y moneda:
nuestra experiencia en la circunferencia sin centro
nos detiene, y creamos un motor
que una vida apague las luces innecesarias

Cuánto absurdo con plenos fundamentos
nos hace resistir la vía lógica de sordos y ciegos?

Untitled

En medio de la muchedumbre
se alza la cortina de hierro de nuestra política cotidiana
Y desaparecen las fronteras
en una comunión breve pero significativa,
sorprendidos y serenos.

Y adios “yo” de mis amores
Bienvenida esa riqueza anhelante
de ser clavado por el aguijón
de los escorpiones salidos del mar.

Porque sin duda del agua provenimos
(al menos yo, soy un gran escupitajo
enmarcado por cejas de sirenas)
Si no, tiempo ha que hubiéramos
ardido en el fuego de nuestra energía.

Y a propósito,
son las doce y media del jueves
y el ladrido de lo vivo
desafía el ruido de lo mecánico.

Domingo

Una vez acabada la semana,
dijo El:
relaja tu panza y ved televisión.

Las casas encendidas
la voz de los habitantes
el pusilánime acto de ser rotado
el hecho fulgurante de descansar los temores.

El domingo aprieta la velocidad
urge a ser un conato de paz
y sin darnos cuenta
se nos mete un alfiler de guerra
en los hechos ineludibles de nuestra pereza.

Hey, domingo bolsillo roto,
por donde caen las cuentas de los días
Hey, domingo, brujo celestial
electrificando sereno el arte de habitar

Be Pop

Tus ojos verdes
y tu cintura de cereza
y tus caderas de pasión
encienden mis ojos
pierde el ritmo mi corazón
y sólo sé decir:
¿cómo te llamas?

Tiembla mi cuerda
cuando tu palabra
junta tu belleza con mi deseo
Pues eres bella
como la fuerza de la embriaguez:
enorme, furiosa y única.

No sé de ti
pero el guiño esmeralda de tu cielo
refleja un viejo amor
de jóvenes amantes

Clinic I

La gris efervescencia de mi cigarrillo
se confunde con el perfecto nublado de una música en calma
Paz fuera de mis ojos, tenue luz de pereza.

Sin embargo, aquí estoy junto a hombres con sus almas rotas
que pretenden sean reparadas por almas enteras
con andamios químicos se les da la esperanza
de levantar sus construcciones caídas.

Bipolares, esquizos, depresos, serosos faltos
como el juego del ratón entrando a la caja numerada.
El destino y las circunstancias
los pusieron en dilemas que les cegaron las salidas
y ávidos se entregan a ser salvados por otros mortales.

Yo, en la soberbia cumbre de mis latidos,
abato el penacho de mis vicios
y cautelosamente abro mi corazón
a otra persona, esperando
(oh esperanza de los vigorosos sin dirección)
la lluvia que fertilice mis arideces.
para transformarme en el oasis
donde todos sean bienvenidos
y se canten poemas tristemente alegres

Clinic II

Me sorprende de pronto como caigo en cuenta de la circunstancia.
Habituado al sonido de mis ecos
una voz, una mirada, un silencio sorpresivo
golpean mi puerta, abro mis goznes y otra vez aquí
en el caos de las ventanas abiertas
para mi regocijo o mi tedio.

Me formulo una desaparición, una sombra en el sol
y camino desaparecido
por los astros que giran en las axilas de los que aplauden
Tiendo el mantel para que farmaceúticos dispongan sus pócimas
para que danzarinas comparezcan sus pieces
Construyo puentes para que se ahoguen los fantasmas
y de sus barandas rían con frenesí los albañiles del engaño
Escupo un océano de obscenidades purulentas
para que se asqueen los niños y canten el hielo de las nubes.

En fin, desaparecido estoy:
el piano golpea entre petróleo y nieve
el violín gime como resucitado solitario
el cielo alegre de una noche de verano
deja caer gotas negras a las gargantas de los sedientos
abismos irónicos de 1 cm. aterran a gigantes de media tonelada
y el señor de nuestras pasiones egoistamente veda las únicas permisiones que justifican la libertad.

BELLEZAS TRISTES


Uno

Llora el amor perdido en la lluvia de una noche de frío
Olvidado de la luna, atrapado por ensueños de ciudades solitarias
Filósofo del desengaño, agobiado por el fondo del océano
Vientos negros arrastrando sal de lágrimas

Ojos hinchados de luto van a secarse al cementerio
Hay un silencio poblado de llanto junto al paso del desconsuelo
Una aspereza de rostros mustios de oficinistas trasnochados
El amor llora perdido la soledad de la salida de los cines

Triza de la noche con el dolor en los bolsillos
Velas de funeral en la iglesia vacía
La lluvia apresura el retorno del vaho a las chimeneas
El amor, detenido, llora lento su calor perdido.

Dos

Como una joven viuda con el amor aún en sus labios
llora con lágrimas de silencio el silencio de la amada
La muerte y el olvido son lo mismo para los amantes
El milagro y la esperanza su único alimento
La noche, el luto que viste su dolor

La noche que extrae el silencio de la angustia
que impone los límites a la soledad
que protege el recuerdo de la ferocidad del caos
que urge a la poesía a conquistar el abandono
La noche, amiga, es cuando la luna deja de ser satélite
y se convierte en una melodía triste del piano

Como huida de un dilema y entrada a la incertidumbre
en las crestas serenas de las ráfagas de la ira
el rictus de la muerte y la cicatriz del olvido
es el rostro de aquella máscara que intenta sonreír

Tres

De noche por las ciudades, sin causa ni protección
Un ancho sentido del temor de habitaciones vacías
Hoteles silenciosos, candelabros, sombreros húmedos
El camino hacia las noches por las ciudades del mundo
ajeno a los hogares, mundo de lunas, serranías estrelladas de peatones solitarios.

Pozos de saliva bajo el humo del tabaco
El insomnio sobrevuela la cicatriz de los semáforos
Hay un encierro de bifurcaciones en la noche
que permite la potencia del paso hacia el ocaso
Ausencia de perros en el deseo de ladridos.

Umbrales hacia jardines abandonados
paso hacia el invierno de mendigos muertos
abismo de insectos sombríos
albas secretas de perpetración de crímenes
Por la noche hacia el mundo
al corazón perpetuo del misterio

Cuatro

Lánguida la lágrima surca la mejilla
de la mujer abandonada al designio de su belleza
Un asomo de lascivia ingenua
empuja un gesto al umbral de la sonrisa
Ella desfallece como la nieve crepuscular del otoño
con la elegancia de los hechos ineludibles

Sin duda, atardece en el bosque
donde este femenino réquiem de clarinetes
consuma el cansancio de la silueta y los espejos
En los árboles deja su testimonio de esfuerzo estéril
y se impregna de olvido
para perderse, para jamás haber existido
para verificar la esperanza de sus ideas

El lamento de esta hora en el viento
es de un hombre que ha perdido el llanto y las ideas
Sólo un desierto sería tumba para tal desconsuelo.

Cinco

En el preludio a la última estación del metro
blanca la luz, el trabajo ido
arriba la noche, ha acabado el día
con la esperanza terrible de otros iguales

Luz blanca, asientos vacíos
Silencio absorto de hombres cansados
Sopor de párpados caídos
reflejos de luz en pupilas fijas
Bruma de bostezos
miembros todavía tensos de trabajo
en cada estación abren un músculo

Llegada la última
un último chisporroteo de neones
despide al habitante a su sueño de desesperanza
Apaga sus deseos y se enfunda en la noche.

Seis

Ha perdido todo
y baila una palidez más blanca en la playa
Sonríe como una lánguida despedida
frente al mar de noche viento en sus cabellos

Ha quedado sola
como la distancia entre las estrellas
Podría ser sirena
para que corales y espumas
atrajeran el silencio de las mareas
a la sorda tumba que palpita en sus sienes

Pero es mujer
y su humedad desnuda
es el espejo de la luna en la arena

Siete

Un recuerdo persistente de un lugar ido
en otoño, cuando la angustia leve socava la calle
y el paso se mide más lento para apurar las imágenes

Un recuerdo sin nombre estableciendo distancias
para que la mirada presente sea más clara
o al menos sin los ruidos secos de las rutinas

Un recuerdo que modifica la cadencia del soliloquio
convierte la desazón del esfuerzo en tristeza asoleada
tibia paz de plazas vacías, alrededor del crepúsculo
poco antes que la noche derrame los recuerdos
que algunos llaman sueños y otros pesadillas.

Ocho

Los anónimos con nombre de los azares de las ciudades
a una hora limpia, después de la lluvia tal vez
o muy adentro del frío de la noche
quietos como fogonazos de silencio
ensimismados en la coincidencia de sus rimas
de lejos son un ajedrez de ropas negras y pasos blancos

Un hombre sólo conocido por sus secretos
emerge de los oscuros rincones a las avenidas principales
Vibra su emergencia en el vaho de las luces
cubre su ensoñación los ángulos de los bares
se hace viva voz de los anónimos silencios
intensifica la noche con el desvarío de sus ofrendas.

Y se detiene, cesa su mirada
se deprime como la marchitez de los abortos
vuelve a los rincones
vuelve al anonimato de su propia multitud
y tal vez se prepara para embellecer otro arrabal de azares.

Nueve

Sepamos desde ahora que el fulgor del crepúsculo
es el fuego decrépito de una hoguera otoñal
Sepámoslo para que en la languidez de las grises playas
el grito blanco de las olas aparte el cáliz amargo
de los labios perdidos en la sombra de los recuerdos

Esos recuerdos de amores fugaces y prematuras esperanzas
que en las regiones de la sal y la piedra y la roca pulverizada
se hacen inminente gemido de gaviotas
No es necesario un cuerpo humano
para que esta mitología de algas desarraigadas
sea una sincera lágrima perdida en las arenas.

Porque sepamoslo o no, el espejismo de las bellezas
en las latitudes feroces del agua
siempre se imagina como una silueta cabizbaja
aferrando sus rodillas para no caer en el precipicio
de las palabras no dichas.

Diez

Pálida como un cementerio de lunas
las córneas negras de su llanto
han cesado la esperanza de rendir a las tumbas
Como el viento, ha desatado sus vestidos
queriendo imponer desnuda el silencio de su brillo

Nadie ha muerto, pero desea un rito fúnebre
para purificar la vida callada de sus gritos
Temblando, piensa y hace acto el célibe placer
de masturbarse entre las flores de las despedidas
Es un rocío de orgasmos que reverbera en la niebla
un ulular de lechuza, un puñal de gemidos
que penetra en la noche y hiere a la luna

Recobrada de pudor y frescura
sonríe con la delicadeza de emperatrices decapitadas
pliega el centelleo a una sombra de pupilas
coge sus vestidos, se perfuma con la tibieza de sus pechos
y olvida.
No hay recuerdos para hechos esenciales
sólo brumas en los senderos
y señales inéquivocas cuando la piel
nuevamente siente el llamado.

Fascinaciones de puños artísticos

Uno

Agarro con el tímpano manual de mi deseo
la caída de gaviotas nocturnas en el océano
Este sonido lo repito hasta que hayan marejadas
y las olas me dejen salino y transparente

Quiero decir que si no hay amor, hay belleza
Belleza de palabras sin cordones umbilicales

Así, agarro ahora el sueño erótico de poblaciones dormidas
Lo hago mío y transpiro y muerdo la almohada
y un grito mudo parte mi garganta
y sueño que alas de ángeles brotan de mi pecho

Vuelo hacia el inicio del tiempo
y veo a Dios con compases y metrallas
vociferando instrucciones a los arquitectos del destino
Veo también que la muerte precede los pensamientos de la materia
Aquí, sabio, me sacio de agonía.

Dos

Desazón de primavera muestra mi risa del tedio
Lento el tiempo consume las horas de acción
Sórdida quietud de las obligaciones
Arañas de vidrio en un mar de desilusión

Pujante inercia de la ruina
como aspas de molino en las tormentas del desierto
Palabras divinas en el coágulo de mis azotes
Tristeza de vidas viudas, de noches perdidas en las manos

Desastre de las frases de supervivencia
Adherido a rincones, pegado a vientos ásperos
Fusilamiento de rumbos equivocados
Me desvisto, me desalojo de las obviedades
y me olvido, me exilio de la muerte y el tiempo
que aunque son hermanos, son enemigos
son húmedas vulvas donde caen y terminan
los eternos hipos de los ebrios de abrazos.

Tres

Ha emitido un juicio la trompeta del Nirvana
Y los ángeles bulliciosos han abierto sus bocas
Barba de silencio y sigilo
como jardín de mohos y estatuas
impone silencio y recelo
(Cisnes violetas se mecen en acordeones

Cuatro

Que el árbol deja caer su sombra
mientras la libélula de la luz se adormece en la melancolía
es un hecho
la clase de milagro que ennoblece a las lombrices

Generosidad vegetal para poetas egoísta
Disfraz húmedo del hormigón incesante
Desánimo para contemplar la paciencia del otro día
Una brisa añeja con sabor a uva
apacigua el calor de la rutina rugiente.

Sombras en las pausas de los jardines
Un charco de somnolencia en el espejismo de las ventanas
Las frutas de las bodegas oscuras
perfuman las avenidas con la pudrición de las promesas
y la luz también se inflama de agua
para que la ceguera de la cordillera se llene de nieve

Cinco

El recuerdo, de pronto, golpea un soplo de presente
y las palabras se ensimisman en un espacio de abandono
Es la fuga del apuro a las islas de la detención
donde no cruje el cerebro sino que se dilatan los placeres

Pueden acontecer milenios de infancias
en estos resplandores de sosegada esperanza
Pueden llorar las alegres mujeres
que destrozan sus vestidos tras los vidrios
Pueden suceder fechorías de adolescentes
en lugares carentes de estupefacientes o alcoholes
En realidad, todo puede suceder
excepto el nacimiento de una vida ya vivida.

En estos instantes, los ecos del olvido
aguzan el oído de los que ignoran el futuro
Y con amnesia, se recomienza la digestión del calendario

Seis

Me acerco al rutilante pezón de una rubia
y de a poco, ella húmeda, yo silencioso,
le anillo su frutilla con el prepucio de mis intenciones

Ahora (en la fusión, en la sombra de la piel)
le propongo una concentración de ombligos
una simbiosis de sudores, un pétalo de lenguas
una frecuencia de gemidos, un edulcorante de salivas
un enlace de latidos, una acrobacia de dedos
una separación delicada como epílogo del bombardeo

Me alejo ácido y sulfúrico
por los caminos de los sexos distanciados
dejando pistas para los caracoles eróticos
que cuelgan de su concha recuerdos de masturbaciones.

Siete

Nieve y cordillera
Fondos del océano
Bosques y ríos
Desiertos y playas
Arrecifes y volcanes
Selvas y pantanos
Montañas y ventisqueros
Lagos y praderas
Oquedades y estrellas
Vientos y sequías
Presencia humana como marco del óleo

Ocho

Hembras adoloridas, como gavillas de trigo
arrojan sus partos a los caminos de tierra
Pasan por aquí gavilanes urbanos
y se apiñan junto al dolor
esperando que los fetos comiencen sus gritos

En esta sangre polvorienta
caen las miradas de elegantes vampiros
Hospital rural de obscenidades entonces
cuando los dolores y las iras
mezclan sus calores y nacen los epitafios

El dolor cesa
los apetitos se sacian
el viento evapora los últimos gemidos
nada ha sucedido en cualquier paisaje de la tierra
Sólo quedan rastros para los arqueólogos del misterio

Nueve

Se masturba la virtud en la soledad de sus vicios
Arquea su médula, gime en silencio
Se sacia de sombra para ocultar el brillo de sus espasmos
Ocultar es la obscenidad de su corazón
Huye con frenesí al núcleo del olvido
El hechizo es momentáneo, mañana tiene nombre
Se corrompe la virtud en el encierro de sus vértebras

Y fatales arpías quiebran cristales
Y perros ladran pesadillas
Y se pierden las manos en una falacia de espejos
El peso de la noche tras los cristales de la soledad
La fuerza de las distancias
La eyaculación solemne de un insolente rito.

Diez

La noche grita un torbellino negro
mientras fulge la ira de las espadas de las estrellas
Tempestades celestiales en los rompeolas siderales
Ingravidez medida por el aceite del hidrógeno
Sólo un ser humano contempla estas metamorfosis de la luz
Es un poeta inyectado de tiempo
casualmente imaginando las centellas de la fantasía

Una pupila de la lluvia (ojo o púber)
desencadena un incandescente eco de espejos
Las nieves repetidas engendran cordilleras
Albor profundo de las gargantas del frío
Avalanchas de mamíferos acuchillados
nivelan los abismos donde mueren los bosques
Nuevamente, un visionario vagabundo
levanta en sus manos el cáliz de las transformaciones

Once

Acueductos de angustias
Trepanaciones melancólicas a la sonrisa de los huesos
practicadas por Hipócrates digitales
a las tristes máscaras hipnotizadas por el miedo

Cloacas histéricas
Seres escondidos en hospitales anónimos
Posiblemente sol, seguramente una llovizna
que simbolice el sucio llanto de los imperfectos

Lodazales de odio
Fusiles y tumbas cruzados en una bandera
Un frío que muerde los labios
transforma las venas en témpanos de azufre

Reverso de las monedas
Sostén de los espejos
Curva del vacío en la palma de las manos
Superficie de la tierra en una erupción de hipos
Cuatro minutos para entrar a escena

Doce

Insolente insomne acribillado en un estupor de calambres
Abre como se abren las estrias maduras de los moluscos
las calladas grietas que ocultan los pólipos de los gritos

Exclama y brilla en las llamaradas de los astros
Viaja por las angosturas violáceas de las gargantas galácticas
Acaracolate, embadurna con la baba de cetáceos
las cloacas donde fermentan las furias
Redúcete, inclina el esternón al sonrojo de tu pisada
Exclama con signos de eternidad y paréntesis de ahora
Mejor no digas nada: podría una sintaxis encadenarte con diccionarios

(Aquí, justo entre mi voz y las órbitas de silencio,
una dimensión de números encabritados
expone una ecuación irracional de escaleras absurdas
En la incuestionable noche donde cesan las miradas
mitologías de desarraigo cierran las puertas
Quizás una onda de poesía titile en el núcleo de los destellos)

Íntimo tímido en el columpio de las babas
Asfixia el bostezo que ruge en los coágulos
Embadurna con látex los rincones oscuros de los ángulos
Sigilia con ciclos los arreboles de la fatiga
Con la laringe irritada
grita las indecencias que callas por sedosidad
Melaza de ayeres colgando de los rincones

Y no te preocupes: si ha de acabar, acabará

Trece

De noche, distinto a otro día,
el silencio percibido en los arenales de la palabra
es la orquesta
donde realizan su presencia
la ropa colgada iluminada por el viento
el rocío del pubis de una aceitada sirena
el bosque húmedo de una neblina amanecida
y tal vez seres humanos
muy tranquilos anocheciendo en alcoholes

Aunque de día, de noche prorrumpe la palabra
Siembra sales donde el hastío abusa del día
Y se precipitan cactos por las dunas
para que un cuadrilátero de espinas
sea escenario de lentas y tibias madrugadas marinas
de peces fríos y aves húmedas
de senderos abruptos que cometen suicidios en la playa
y quizás de enamorados tristes que dejan un recuerdo
para olvidarlo en el regreso de los amores fugaces

Yo callo para que hablen las palabras
Para que una casa de tablas sea alcoba de poemas
Aquí se regocijen amantes con la luz de las estrellas
Púrpuras miradas anclen la noche a una bruma de guitarras
Tiempos lentos para intensas bocanadas
El paisaje se ciñe como el desnudo a un vestido
Ritmo de sangre hincha las maderas
A lo lejos, un ligero indicio de alba
seduce al sueño a pronosticar una carestía de soles
para dormir en paz en el brillo de la noche.

Catorce

Una mirada insomne filosa como un grito de bisturies
penetra la carne oscura de la noche
Aunque no hay pájaros, y menos cuervos de utilería,
una autorización de antiguos poetas ebrios
me permite una decoración de aves inexistentes
en este poblado de lentejuelas

De manera que lechuzas absortas pierden la cabeza
cuando en ángulo picado cae la mirada a establecer sus atalayas
Penetra la luz de las lontananzas habitadas
Penetra tanto que adivina estadísticas de hechos consumados
como el tibio lecho de un amor fresco que recupera sus alientos
como el sabor salobre que un adiós ha dejado en una puerta abierta
como el terror que ciertos niños descifran en las ventanas
como recién muerto es asombrado el compañero de vida
como el vulgo inclemente sacia de vino su sangre ciega
como la belleza de una mujer palpita bajo las sábanas
como todos los habitantes cumplen los ritos y las transgresiones.

Mirada a sí misma entonces
completa el círculo, baja a la recta de las igualdades
y confundida con ojos blandos como la mano de un bendito
se oculta en la fiebre transparente de un poeta imaginario

IO

Uno

Si niego es por la esquizofrenia de mis afirmaciones
Si me ves gritando de gozo, dobla la esquina
y revisa los goznes de mis giros
Animal bicéfalo que antes del galope
presume su tropiezo
soy en la partida, si hay competidores
Solo, aclamo mis pulsaciones
para que se conjuguen líbido y razón
y en la meta, donde los espejos abren sus reversos
soy un categórico equilibrio de bisagras.

Sí, en el aprendizaje de la magia,
las pócimas degeneran en venenos
las señales de presencia de desvanecen
como ululares de trenes
En verdad, si no se toca la última
cicatriz del fondo de la herida
un abundante carrusel de obscenidades
extraviaría todas las medidas de los hechiceros

Si la luz aún flecta su futuro inmisericorde
hay un inicio para una mirada atrás
Se ciñe uno el gesto de puño
y regresa a la fuente del impulso, más fuerte
para entregar mañana las medidas del recuerdo

Dos

“Prender la luz para ver si está apagada”
Y yo con pirotecnias de predicador frustrado
deslumbrando a un publico incandescente
atrapado en el misterio de la ampolleta
de las neveras

Así el absurdo, tan pleno de túnel
tanta tiniebla en el interior del esfuerzo
Uteros epilépticos en un acuario de tiburones
La mascara en la mano, una atroz pupila de sabiduría
Me desnudo en la noche para descontrolar mis controles
me regocijo en este asterisco sin puntuaciones
y supongo que mis uñas crecen con una mugre diferente

No he caído a este tabique iluminado
para consumir las herencias de los desastres
Me he levantado para discernir la arquitectura de mis ondulaciones
Otra caída, menos profunda pero mas peligrosa,
y un azote de absurdos seria mi tumba.

Tres

Como no puedo saciar mis poros con la sal de los océanos
derramo a los vientos el polvo de mis huesos
humedecido con las gotas agrias de mi saliva
y grito tan poderoso que calmo los truenos

Como no puedo prolongar mis brazos hasta el deseo de mis manos
reviento los nudos de mis articulaciones
y me extiendo como mantel de cartílagos
por todos los esqueletos satisfechos con sus dedos

Como no puedo comprender este cardumen de alientos rotos
profiero obscenidades que espanten la caza
y solo con mi sombra sigo mi camino
cayendo en todas las trampas de los cazadores

Cuatro

Cuatro cigarrillos me he fumado
para escribir tres estrofas perezosamente solemnes
Me curo del espanto, me pongo serio
cambio mi ánimo como cambio de camisa
y me afirmo como puedo
en algún principio duradero que finalice hoy día

Así soy, me dice un tú asfixiado,
ceniza aún humeante tras el diluvio
remolino al que le fulguran aspas negras
retención, fuga en pausa, paso en ciernes
aventurero de metros cuadrados
un hombre erguido en esta curva de los relojeros

Es el ánimo de cigarrillos
el que proporciona este juego de luces
el que hace lenta la distancia de los vértigos
Otro entonces para equilibrar las sombras.

Cinco

Yes, Oui, Da, Ya, Sí
Políglota paloblanco
Así entro, buscando el resquicio
cualquier aviso de luces que diga:
è Por aquí, la poesía

Y una vez adentro
que me importa lo que dejo atrás
Aquí me las arreglo
para que algo apenas coherente
impresione a los buscadores de círculos
Cerré la puerta, clausuré las hendijas
Solo, fundiré los diccionarios

De que otra forma
podrían detenerse las ráfagas del día
cómo crecerían las raíces del inicio
cómo ponerle palabras al tiempo
Encierro de toros
domadura de potros
caza de flagelos
Nombres y cadenas
para sintetizar los dominios

No es cosa de gustos
Es un asunto de serias consecuencias
considerando las sinvergüenzura de los calendarios
Es detenerse de vez en cuando
y mirarse las manos.

Seis

Toda mi irritación
un collar de cebollas y alacranes
Un sudor de besos desesperados
junto a lágrimas de payaso frágil
Un hervidero de salivas agrias
humeando las amargas sonrisas del enmascarado
Sangre seca de manos crispadas
yugulares tensas, nervios crepitantes
en una salvaje contención de gritos

Toda mi rabia
en una razón que ruge en mi semen
Escupitajos de sudores amargos
goteando por las comisuras del rictus
Hambre de posesión en la furia de los oleajes
Gólgota irónico de un Mesías perdido

Siete

Vuélvete piedra
animal perezoso que ondulas tu distancia
Conoce tu existencia en la respiración de tus hermanos
Entrégate plano al asfalto,
penetrados los ojos en el murmullo de tu cuerpo
Muere en la tarde, renace al amanecer
aunque las resurrecciones sean mitología de cruces

De pronto estalla, y sé vulgar y garabatero
Espanta la lógica del simulacro
Pule el vientre embarazado
depositando las liendres de tu esperanza
en las estrías más profundas,
las que enseñan al hijo los caminos tortuosos

Y otra vez, desaparece como puerta abierta
dando chirridos, dejando resquicios
dejando el filo del grito en las bocas abiertas
dejando un moho de cuerdas en las lenguas sedientas

Vuélvete muro
cobija a los insectívoros de los ladrillos
Perfora la perversión, amplía la grieta
Ríete hasta que se estremezcan los cimientos
No pretendas libertad con los puños bajos
Vuélvete ánimo para fundar los estados

Yo soy el que me hablo
Soy el que me convierto
Soy el viento y la veleta
Y no sé quien soy pues soy el que me hablo

Ocho

Míralo como azares callejeros
como siembras, como favorito
como el fluir silencioso de los hechos
como otro aspecto de lo inexplicable

Por supuesto, explico poesía
Insisto en el dúo a una voz
Y lo digo pues estoy acalambrado
Medio encogido de tanto flectar
los músculos verbales de mi paciencia

Y puede ser peor
Pueden faltar los tambores
Puede faltar la acústica
que ensordece las dudas del oficio
Puede faltar la fuerza para liberar los animales

Sin embargo, míralo como atardeceres
como reglas impuestas por tu propio juego
como algo fervoroso incrustado en los témpanos
como un intento de desencajar temores
como sea, pero insiste

Nueve

Con la premura de las palabras de todos los días
Con el olvido forzado a ciertos compromisos
Con las ganas desganadas de desbocar fogosidades
me comprimo
me desvanezco
me repito
me someto
me alejo en círculos de la concentración de mis poderes

No me conozco y simulo máscaras
Primero lo segundo, metas en la largada
Y sigo, con instinto de profeta ciego
Recopilo días para un almanaque vacío
Y sigo, sin embargo, izando banderas

Hay anchas avenidas en la Tierra
como para permanecer inquieto en calles vacías
Hay suficiente vómito para superar las arcadas
Hay tiempo aún pero también hay esperanzas
Unísonas las distancias para que el paso retumbe

Diez

No voy a ser sincero
Voy a fatigar diez mil razones
para ocultar el rodeo de mis cansancios
Voy a mentir con cara de espanto

Porque hay una verdad que se adelanta
cuando finjo desfalleciente una sonrisa de acomodo
Que invento tan despiadado
las solitarias máscaras que dan la mano

Qué tantas risas cuando una profunda tristeza
marcha adelante señalando las encías
No es posible tanta historia caida
a un ser diminuto que carece de antepasados

Hay que abrirse, someterse a las corrientes
que relajan las entrañas
Hay que dejarse llevar por los vientos
que modulan las melodías de los senderos

Once

O me oprime el mundo o he crecido
pero un encierro oscurece mi yugular
un rayo de rabia, una campana de tristeza
una persistente certeza de estar equivocado
una extraña sensación de coherencia
una pala enterrada, un desdén altanero

No desespero por un optimismo infundado
en aquellos años donde sucedía lo mismo
pero el mundo era ancho y medía mi estatura
No me enmohezco gracias a la asepsia de paladines educados
No me descuelgo de la máquina
por la misma paladina cobardía de poseer bolsillos
Y yo, que me creía medio santo, medio genio,
aquí estoy, reducido a palabras para abrir la puerta

¿Cómo, a pesar de tanta costilla torcida,
se endereza el engaño y se guiña el ojo a la mañana?
Porque aunque la opresión provenga o emerja
no rompo los vidrios, sino que con histeria
de ogresa flatulenta contemplo mis trizaduras
y sonrio breve para no espantar con mis dientes amarillos
Este acto presente es mi puente hacia la noche

Doce

No creo ser un haragán escéptico
ocurre que ha sido fuerte el golpe
esos golpes que Vallejo da a la vida

Entre el alcohol y la tinta
perdí el instinto de ser feliz
Y casi me pierdo totalmente
si no es por el instinto de ser vivir

Inconforme, inconsistente
inteligente como la sonrisa de un pez
insisto en la violencia de una sorpresa
como un camaleón blanco
atrapado pero seguro de su arco iris

Hay golpes, César, que no duelen
pero te dejan un azote en el alma
Entonces la piel se oculta
tras los bisturíes de la incredulidad
y te pones contemplativo
pero te confunden con un haragán
que no sabe lo que quiere
ni somete su voluntad.

Y además, está la poesía….

PESIMFILOPOE

Uno

Emprendido el camino, no hay vericueto que le dé ojos al destino
Soñamos mil posibilidades y sin embargo la flecha sigue su vuelo
Nunca nos detenemos pues somos fuga de átomos
Y cuando creemos ver nuestra sombra el sol comienza otro día
Velocidad pura dentro de astronautas apesadumbrados
Y aunque sintamos el ardor del fuego somos el resplandor de la llama
Siempre eternos bajo la mirada de las estrellas
Nos agrandamos para colgarle relojes al tiempo
Y sólo somos entes dentro de nuestras propias palabras
Para eso vivimos, para dejar un testamento de gritos
Que en la consumación de los herederos deje el testimonio de seres perdidos.

Y al final del día, cuando se han cerrado todos los espejos
el grito hacia el paso no dado retumba precisamente como tumba
en todas las puertas abiertas que no fueron traspasadas
Aunque la permanencia sea un estado inquebrantable de vigilia
más escapes que corazones duermen en el sueño del testimonio
Por eso es atroz el final del día aun cuando felices
gocemos mañana las solicitudes de los obstáculos

Obsesionados con el vuelo fatuo de los aeroplanos
destruimos con nuestros timones las aves mensajeras
Ni vuelos ni arrastres en el caos de los objetivos
Pasos, no pisadas, quedan detrás de nuestros ruidos
Insistiendo en olvidar la siguiente hora
para que el tic tac no acumule ecos en nuestro vacío

Sin embargo, callamos con la mejor de nuestras sonrisas
o con la peor de nuestras furias
y seguimos esperando un sin embargo pleno de conjunciones.

Dos

Solos, enormemente solos los individuos se hacen únicos
Vemos como caen los pétalos de nuestras compañías
Vemos como crecen las distancias nocturnas
Vamos máximos a un mínimo punto de incerteza
Nos alejamos de las tibias ubres de las vacas ciegas
y en la lejanía se congelan nuestros deseos
Detenidos, plenos de tensión, pero carentes de flechas
nos enfurece el absurdo de imaginar Adanes.

Sin amarras, permanecemos en los puertos
Le tememos al mar aunque aniquilamos las sirenas
y extinguimos con golpe de doctrinas sus monstruos vengativos
Es la desconfianza en los timones, los propios y heredados,
la que enloda nuestros remos y paraliza nuestras velas.
Sólo la esperanza en el azar mantiene en pie los malecones
Sólo el puñal de la desesperanza amenaza los nudos de la inercia
Si hemos de ahogarnos, que sea en las olas de la inquietud
y no en la charca de la resignación
donde desembocan las cloacas del sudor de las manadas.

Transcurrimos pretendiendo una redención de muertos
Saludamos vuestras caras con los sellos de nuestros espejos
Lenguaje de anzuelos, aspavientos de redes
en los días de nuestras palabras, en las noches de nuestros amores
Siempre certero de días y noches
con esperanzas enfermas en la incertidumbre de ahora.

Muchas telarañas de signos podemos colgarles a los rincones
Sin embargo, no somos arañas de rincón
y necesitamos luces precisas para destacar en la luz
para no ser pisados por las avalanchas de la historia
para clavar el puñal cardinal al ombligo del tiempo
Y da rabia, incluso esta sarta de adivinanzas reflexivas
es una pretensión de recuerdos para diluir el olvido
Pero (el gran pero, el hito retorcido de nuevas encrucijadas)
debemos incluir raíces para soportar nuestras calamidades

Cuando digamos: dije, nuevas palabras serán necesarias
para comenzar un nuevo intento de razones:

Tres

Las razones anudadas al flujo de las respiraciones
Porque aún somos descastados divididos sonrojados de nuestra sombra
Inclementes cuando la suma concuerda con nuestros deseos
Fugitivos cuando el deseo es prohibido
Inermes siempre en las noches de los silencios
Las razones cometidas en el asesinato de los obstáculos
Todo sometido al feroz abrazo de los inconclusos

Navegamos en medidas misteriosas
midiendo con la vara de nuestras más preciadas esperanzas
Alli donde acaban las miradas, se monta un pájaro de fuego
para que nos regurgite el polvo de los confines de las estrellas
Somos el intersticio del bostezo de una sombra
y en esta penumbra añoramos un fuego que nos consuma pero nos aclare.

Somos lo que permite el sonido de nuestras voces
y el silencio de nuestras escrituras
Eso somos los obsesionados de búsqueda
El circo corre con sus payasos propios
Somos el disimulo consumado de la máscara
Solos somos en la hora de nuestra vida y nuestra muerte

Definiciones solamente, partidas falsas a metas incógnitas
De pie sólo por motivos de desequilibrio
Resignados, en fin, a una gris concordia de circunstancias
Pares añorando impares
Monedas de caras iguales perdiendo las apuestas
Síncopes del misterio narcotizados por la enormidad del tiempo
Evangelios sin creadores acuñando biblias del desamparo

No somos, solo acompañamos un rescoldo muerto
La resonancia del verbo engaña nuestros tímpanos
El palabrerío se acumula como montañas
ocultando sonidos que de otra manera desvelarían la piel de las momias
Qué tronar de túneles, qué amasijo de luces
en este torbellino de desentrañar estrellas
mientras la cena está servida y el despertador acumula rutinas.